UNAM prevé efectos de 'El Niño' en México: menos lluvias, más calor y riesgo de incendios
Las condiciones de menor lluvia y mayor temperatura podrían extenderse hasta la primavera de 2027 en varias regiones del país
Jorge Zavala Hidalgo, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, señaló que de acuerdo con el pronóstico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) existe una probabilidad mayor al 95 por ciento de que el fenómeno conocido como “El Niño” se presente con una intensidad fuerte o muy fuerte a partir del segundo semestre de 2026.
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De acuerdo con su testimonio, aunque la probabilidad de ocurrencia es alta, persiste la incertidumbre sobre su intensidad final, la cual podría ubicarse entre las categorías de fuerte o muy fuerte, dentro de una escala que incluye también los niveles débil y moderado.
Zavala Hidalgo precisó que “El Niño” es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, central y oriental, y forma parte del ciclo conocido como El Niño-Oscilación del Sur, cuya fase opuesta es “La Niña”.
Indicó que a partir de julio se espera en México una disminución de las precipitaciones respecto al promedio histórico, aunque continuarán las lluvias propias de la temporada, pero con menor intensidad.
Posibles efectos en lluvias, temperaturas e incendios
Detalló que este comportamiento se mantendría hacia la primavera de 2027 en el centro y sur del país, así como en la península de Yucatán, mientras que en el noroeste, particularmente en Baja California, suelen registrarse lluvias por encima del promedio durante los primeros meses del año.
El investigador señaló que la variación de la temperatura está estrechamente ligada a la precipitación, ya que cuando llueve menos suelen presentarse temperaturas más altas, mientras que mayores niveles de lluvia tienden a reducirlas. Como ejemplo, mencionó que en 2024 se registraron escasas precipitaciones y temperaturas récord asociadas a estas condiciones.
Advirtió que la combinación de altas temperaturas y baja precipitación incrementa el riesgo de incendios forestales, por lo que llamó a mantenerse atentos durante los meses de febrero a mayo, cuando estas condiciones suelen ser más críticas.
Impacto en calidad del aire y actividad ciclónica
Asimismo, señaló que el incremento de incendios contribuye a la mala calidad del aire debido al aumento de partículas y compuestos volátiles que favorecen la formación de ozono, lo que, sumado a la radiación solar y las altas temperaturas, incrementa el estrés en la vegetación y la emisión de contaminantes.
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Zavala Hidalgo añadió que parte del calor acumulado en el océano Pacífico ecuatorial se desplaza hacia el oriente y el norte, llegando a las costas mexicanas, lo que incrementa el contenido de calor oceánico, condición que puede favorecer la rápida intensificación de huracanes hasta categorías superiores, como 3, 4 y 5, aunque aclaró que este factor no es suficiente por sí mismo para garantizar su formación.
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