México

El Grito vuelve a Sinaloa y con Graciela Domínguez como la primera mujer en proclamarlo

Más de 20 mil personas se congregaron en Culiacán para celebrar las Fiestas Patrias, marcando el regreso de los eventos masivos bajo un fuerte operativo de seguridad y un mensaje de paz

Tras dos años de silencio por la narcoguerra, el Grito de Independencia resonó nuevamente en Sinaloa. Graciela Domínguez hizo historia este 15 de septiembre al convertirse en la primera mujer en encabezar la ceremonia, marcando un emotivo reencuentro ciudadano con la paz y sus tradiciones patrias.

La explanada del Palacio de Gobierno en Culiacán volvió a vibrar con la presencia de más de 20 mil asistentes que se dieron cita para celebrar. Este recinto, que había permanecido vacío durante las festividades anteriores, se llenó de luces, música y un profundo fervor patrio que conmovió a los presentes.

Este evento representó el mayor aforo registrado en un acto cívico desde que la crisis de seguridad obligó a suspender las celebraciones masivas en 2024 y 2025. La decisión de retomar la fiesta pública fue vista como un mensaje de resiliencia por parte de las nuevas autoridades estatales frente a la adversidad.

Las familias sinaloenses, desde niños pequeños hasta adultos mayores, acudieron con banderas, sombreros y vestimentas típicas, demostrando su inquebrantable deseo de recuperar la normalidad. El ambiente festivo logró disipar, al menos por una noche, la tensión que ha marcado la vida cotidiana de la región durante los últimos veinticuatro meses.

El histórico grito de una mujer en Sinaloa

Graciela Domínguez, quien asumió como gobernadora interina en agosto de 2026, salió al balcón principal vistiendo un elegante traje rosa mexicano con motivos florales. Su presencia en ese lugar emblemático marcó un hito en la política local, rompiendo con décadas de tradición exclusivamente masculina en la conducción del estado.

En un acto sin precedentes y cargado de simbolismo, la mandataria recibió la bandera nacional de manos de una escolta militar conformada exclusivamente por mujeres del 94 Batallón de Infantería. Este detalle fue ampliamente aplaudido por los asistentes y destacó el nuevo enfoque de equidad de género en las instituciones.

Su arenga rompió con los moldes tradicionales al incluir menciones especiales que resonaron profundamente entre los miles de sinaloenses presentes en la plaza. Además de recordar a los héroes clásicos de la Independencia, la gobernadora decidió dar voz a sectores históricamente marginados y a los anhelos más urgentes de la población.

"¡Viva la dignidad del pueblo de Sinaloa! ¡Vivan las y los migrantes! ¡Vivan las comunidades indígenas! ¡Viva la paz!", exclamó la mandataria con evidente emoción. Tras repicar la campana, el público respondió con un ensordecedor coro de "¡Gobernadora, gobernadora!", demostrando su respaldo a la nueva administración en esta etapa de transición.

 

Un respiro entre la tensión de seguridad

El regreso de esta festividad no ignoró la compleja realidad que atraviesa el estado debido a las disputas internas del Cártel de Sinaloa. Las autoridades reconocieron que organizar un evento de esta magnitud representaba un reto mayúsculo, pero era necesario para devolverle a la ciudadanía el derecho a disfrutar de sus espacios.

Para garantizar la tranquilidad de las familias, el gobierno federal y estatal desplegaron un fuerte operativo con miles de elementos de seguridad en puntos estratégicos. Las calles aledañas al recinto fueron resguardadas por efectivos militares y policiales, creando un perímetro que permitió el desarrollo pacífico de toda la jornada conmemorativa.

A pesar del temor latente que algunos asistentes reconocieron sentir, la voluntad de disfrutar públicamente de las Fiestas Patrias fue mucho mayor. Los ciudadanos expresaron que ya era tiempo de salir del encierro y demostrar que la cultura y la tradición son más fuertes que cualquier escenario de violencia.

La velada patria estuvo acompañada de música, luces y espectáculos que devolvieron la alegría a la capital sinaloense tras meses de incertidumbre y zozobra. Los puestos de comida típica, los fuegos artificiales y el ambiente de camaradería confirmaron que el espíritu festivo de los sinaloenses se mantiene intacto pese a las dificultades.

Música, tradición y libertad fueron parte del evento

Aunque el cantante Alex Fernández canceló su participación de último minuto por motivos de salud tras desviar su vuelo, el público disfrutó del talento de la culiacanense Carolina Ross. La artista local logró conectar de inmediato con los asistentes, interpretando éxitos de la música regional que encendieron los ánimos en la explanada.

El gran cierre de la noche estuvo a cargo del espectáculo 90's Pop Tour, que hizo cantar y bailar a los miles de asistentes congregados bajo el cielo iluminado. La mezcla de nostalgia y ritmos pop sirvió como el colofón perfecto para una noche que muchos describieron como liberadora.

La celebración masiva fue  un paso fundamental para la reconstrucción del tejido social en una región severamente golpeada por la violencia. Recuperar el Grito de Independencia no solo fue un acto cívico, sino una declaración de principios sobre el derecho a vivir en paz y armonía comunitaria.

CT

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