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Esto dice la ciencia de los sismos de septiembre en México: ¿temblará esta 2026?

Los eventos ocurridos en 1985, 2017 y 2022 causan que mucha gente sienta inquietud al llegar el noveno mes del año

Con la llegada del mes de septiembre, la población en México suele experimentar una sensación colectiva de inquietud debido a la coincidencia histórica de eventos telúricos de gran magnitud, tales como los ocurridos en 1985, 2017 y 2022. Ante esta inquietud recurrente, la comunidad científica aborda el fenómeno desde la estadística y la geología para determinar si existe alguna causalidad temporal o si responde únicamente al azar.

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De acuerdo con el Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la actividad sísmica en el territorio nacional responde a la interacción constante de cinco placas tectónicas (Cocos, Norteamérica, Pacífico, Rivera y Caribe), un proceso dinámico que ocurre durante todo el año sin responder a una temporada o mes específico.

La ciencia desmiente la estacionalidad de los temblores: UNAM

En materia estadística, especialistas del Instituto de Física de la UNAM explican que la probabilidad de que tres sismos de magnitud superior a 7 ocurran en la misma fecha (19 de septiembre de 1985, 2017 y 2022) resulta sumamente baja, estimándose en cifras cercanas a una en miles de millones. Sin embargo, los investigadores enfatizan que esta coincidencia no obedece a un patrón natural o cíclico, sino a una eventualidad matemática dentro del amplio registro de la sismotectónica nacional.

Según reporta el Servicio Sismológico Nacional (SSN), organismo operado por la UNAM, los datos históricos de monitoreo demuestran que la distribución de los temblores a lo largo del año es uniforme. Los registros oficiales confirman que ocurren sismos de alta intensidad en cualquier mes, citando como ejemplo los eventos de julio de 1957 (conocido por la caída del Ángel de la Independencia) o marzo de 2012.

La memoria colectiva influye en la percepción del riesgo

De acuerdo con información divulgada por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM (Ciencia UNAM), el fenómeno por el cual la población asocia a septiembre con mayor actividad sísmica se fundamenta en un sesgo de memoria y en el impacto emocional acumulado. La ocurrencia de desastres en fechas idénticas genera una mayor fijación en el recuerdo individual y social, eclipsando el hecho de que el suelo mexicano experimenta decenas de sismos menores diariamente.

Por su parte, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), dependencia perteneciente a la Secretaría de Gobernación del Gobierno de México, recuerda que hasta el momento no existe tecnología ni método científico en el mundo capaz de predecir la fecha, hora o lugar de un sismo. Por ello, las autoridades de protección civil instan a la ciudadanía a enfocar la atención en la cultura de la prevención, el mantenimiento estructural de edificaciones y la participación en los simulacros nacionales.

JM

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