México

¿Cómo se clasifican los niveles de intensidad de los huracanes?

La escala Saffir-Simpson contempla distintas categorías que ayudan a prever los daños que puede ocasionar un huracán

El huracán "Polo" se intensificó a categoría 1 en la escala Saffir-Simpson frente a las costas del pacífico mexicano este lunes 21 de septiembre, según informó la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el ciclón mantiene vientos de hasta 130 kilómetros por hora y su circulación ya genera condiciones de lluvia en distintas zonas del país. El fenómeno presenta vientos máximos sostenidos de 130 km/h, con rachas de hasta 155 km/h. Además, se desplaza hacia el este a una velocidad de 7 km/h. 

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A las 12:00 horas, tiempo del centro de México, el centro del huracán "Polo" se ubicó aproximadamente a 305 kilómetros al suroeste de Zihuatanejo, Guerrero, y a 435 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, Colima.

En los estados de Guerrero, Oaxaca y Michoacán se pronostican lluvias muy fuertes e intensas, principalmente en la costa y el sur de los estados. Mientras tanto, Jalisco y Colima tendrán lluvias fuertes de 25 a 50 milímetros.

¿Cómo se mide la intensidad de un huracán?

La intensidad de un huracán sirve como referencia para que los meteorólogos proyecten posibles daños dentro de la trayectoria del fenómeno. La escala Saffir-Simpson clasifica los huracanes en cinco categorías de acuerdo con la velocidad de sus vientos máximos sostenidos.

  • La categoría 1 corresponde a vientos de entre 119 y 153 km/h.
  • La categoría 2 contempla vientos de entre 154 y 177 km/h.
  • La categoría 3 se presenta cuando los vientos alcanzan entre 178 y 208 km/h.
  • La categoría 4 corresponde a vientos de entre 209 y 251 km/h.
  • La categoría 5 registra vientos de 252 km/h o superiores.

Un huracán categoría 1 puede ocasionar daños mínimos, principalmente en muelles y estructuras no esenciales. También puede provocar caída de vegetación e inundaciones en carreteras costeras.

En el caso de un huracán categoría 2, los daños pueden ser mayores. Entre ellos se encuentran afectaciones graves en los techos de las viviendas, árboles poco arraigados que pueden partirse o ser arrancados y cortes de electricidad que podrían prolongarse durante días o semanas.

Un huracán categoría 3 puede causar la destrucción de infraestructura costera. UNSPLASH 

Cuando un sistema alcanza la categoría 3, puede ocasionar daños extensos, incluida la destrucción parcial de viviendas, edificaciones costeras y muelles. También puede derribar árboles altos y generar marejadas capaces de inundar zonas costeras.

Un huracán categoría 4 puede producir daños extremos que podrían incluir el colapso parcial de techos y muros, severas afectaciones en edificaciones cercanas a la costa e inundaciones importantes en zonas planas ubicadas por debajo de los tres metros sobre el nivel del mar.

En el caso de un huracán categoría 5, la escala Saffir-Simpson contempla la posibilidad de daños catastróficos. Sus vientos pueden destruir viviendas, derribar árboles y tendidos eléctricos y dejar algunas zonas sin electricidad durante semanas o incluso meses.

¿Cómo se desarrolla un huracán?

Antes de alcanzar la categoría de huracán, los ciclones tropicales pasan por distintas etapas dentro de su desarrollo. De acuerdo con la UNAM, existen dos fases previas fundamentales: la depresión tropical y la tormenta tropical.

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La depresión tropical se caracteriza por presentar vientos máximos sostenidos menores a 63 km/h. Durante esta etapa existe una circulación cerrada, aunque los daños potenciales suelen ser mínimos y localizados.

Después aparece la tormenta tropical, fase en la que los vientos alcanzan velocidades de entre 63 y 118 km/h. Aunque los daños todavía suelen ser limitados, el sistema puede afectar la vegetación y provocar inundaciones en carreteras y caminos costeros.

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