México

Coches bomba, drones y minas: la nueva amenaza de los cárteles en México

El reciente atentado de Zacatecas demuestra el creciente uso de explosivos representa un nuevo desafío para las autoridades mexicanas

El ataque con un coche bomba ocurrido en Ojocaliente, Zacatecas, volvió a poner bajo la lupa el uso de explosivos por parte de grupos del crimen organizado en México. El atentado, registrado el pasado 30 de agosto frente a la comandancia de la Policía Municipal, dejó 11 personas heridas y daños en 63 viviendas y 15 vehículos, de acuerdo con información proporcionada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch. Tres personas han sido detenidas.

El caso preocupa no sólo por la magnitud de la explosión, sino porque se suma a una serie de ataques en los que grupos criminales han recurrido a drones, minas y otros artefactos explosivos para atacar a fuerzas de seguridad, grupos rivales o ejercer presión en territorios donde mantienen disputas.

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¿Los coches bomba son algo nuevo en México?

No. Aunque su utilización no es habitual, México tiene antecedentes de ataques con vehículos cargados de explosivos. Uno de los episodios más recordados ocurrió en Guadalajara en 1994, en el contexto de la guerra entre organizaciones del narcotráfico. Posteriormente, alrededor de 2010, se registró otra etapa de atentados con coches bomba, particularmente en Ciudad Juárez.

Sin embargo, especialistas consideran que el fenómeno actual debe analizarse dentro de una tendencia más amplia: el incremento del uso de explosivos improvisados por parte de organizaciones criminales.

En los últimos años, los grupos delictivos han utilizado artefactos lanzados desde drones y explosivos colocados en caminos a manera de minas. En 2023, por ejemplo, ocho explosivos colocados en un camino de Jalisco provocaron la muerte de seis personas y dejaron 14 heridos. Posteriormente, el Ejército informó que había decomisado alrededor de 2 mil 800 explosivos en un periodo de cuatro años y medio.

La situación también ha sido especialmente visible en Zacatecas. De acuerdo con registros difundidos en 2026, durante el año se han reportado múltiples agresiones con explosivos contra corporaciones de seguridad en municipios como Luis Moya, Pinos, Trinidad García de la Cadena, Villa García y Ojocaliente.

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¿Qué buscan los grupos criminales con estos ataques?

Los especialistas consultados consideran que los explosivos cumplen una función de intimidación y presión. No sólo buscan causar daños materiales o atacar a las autoridades, sino también demostrar capacidad de fuego y generar temor entre la población.

En el caso de Ojocaliente, las autoridades han relacionado el atentado con una disputa entre células del Cártel Nueva Generación (CNG) y grupos vinculados al Cártel de Sinaloa por el control de rutas y territorio.

El uso de estas tácticas también genera preocupación por sus posibles repercusiones internacionales. El gobierno de Donald Trump ha insistido en utilizar la clasificación de algunos cárteles como organizaciones terroristas para justificar una política más agresiva contra el narcotráfico.

México, por su parte, ha evitado equiparar la violencia del crimen organizado con terrorismo, debido a las diferencias entre los objetivos ideológicos asociados con este último concepto y los intereses económicos de los grupos dedicados al tráfico de drogas.

Para los expertos, el reto consiste en combatir con mayor eficacia a las organizaciones criminales, fortalecer las instituciones y atacar la corrupción, además de mantener la cooperación con Estados Unidos sin convertir la estrategia de seguridad en una intervención militar.

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