CFE: Olas de calor tensan al sistema eléctrico
La CFE enfrenta una alta presión por altas temperaturas, con demanda récord y riesgos operativos asociados al suministro de gas natural
Las ondas de calor que se intensifican durante el verano en México están llevando al sistema eléctrico a niveles de alta exigencia. Para mayo, en plena temporada de temperaturas extremas, la demanda nacional de electricidad alcanzará un nuevo máximo histórico de 54 mil megawatts, de acuerdo con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace).
Octavio Mota Palomino, director del organismo, advirtió que el sistema operará en condiciones “apretadas” durante los meses más cálidos, aunque aseguró que existen reservas suficientes para evitar apagones generalizados. No obstante, subrayó que el principal riesgo no radica en la capacidad instalada, sino en factores operativos, particularmente en la confiabilidad del suministro de gas natural, sobre todo en la región Sureste del país.
En paralelo, el abasto de energía se ha deteriorado en los últimos años. Datos de la CFE, obtenidos vía Transparencia, indican que en 2025 hubo 37 mil 130 apagones en México, la cifra más alta registrada, lo que evidencia la creciente presión sobre la infraestructura eléctrica.
El impacto también se percibe en la duración de las interrupciones. Durante el año pasado, los usuarios permanecieron en promedio 15.3 minutos sin energía eléctrica por causas atribuibles a la Comisión; es decir, derivadas de fallas en el suministro. Este indicador representa un aumento de 42% respecto al 2024, cuando el tiempo promedio sin servicio fue de 10.8 minutos, según datos del Sistema de Información Energética.
Especialistas coinciden en que esta situación responde, en parte, a las decisiones tomadas en años previos. Jorge Antonio Mejía, investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Guadalajara, señaló que la falta de inversión en la generación y en la transmisión eléctrica durante la administración federal pasada limitó el crecimiento de la oferta energética.
“La postergación y cancelación de proyectos impidió que la capacidad creciera conforme a lo previsto, mientras la demanda continuó en aumento”.
México depende en gran medida del gas natural de Texas para generar electricidad. Si falla el suministro, hay afectaciones en las centrales. Por ello, Mejía prevé apagones por dos o tres años, hasta que entren en operación nuevos proyectos energéticos.
Emilio Barocio, académico de Ingeniería Mecánica-Eléctrica de la UdeG, señaló que los apagones son difíciles de prever o evitar. No obstante, destacó que los operadores han mejorado su capacitación para responder a contingencias y que el Gobierno federal ya analiza opciones para reforzar la confiabilidad del suministro.
Como medida preventiva, el Cenace aplicó mantenimiento anticipado entre noviembre y marzo para garantizar la disponibilidad de centrales en meses de alta demanda. En zonas críticas, como la Península de Yucatán, se prevé reforzar el suministro.
El Gobierno federal publicó un acuerdo que permite comprar electricidad de inmediato cuando la generación no cubra la demanda. El mecanismo contempla revisar continuamente las reservas y la disponibilidad de plantas, y emitir convocatorias para que empresas privadas ofrezcan energía.