México

Tener un loro o perico de mascota, amerita penas en prisión y multas de hasta 600 mil pesos

En México existen animales silvestres que aparecen en categorías de riesgo de la NOM-059-SEMARNAT-2010 y que, pese a ello, son buscados o mantenidos como mascotas

Tener un loro o un perico en casa puede parecer algo inofensivo, pero en México podría convertirse en un problema legal serio. La posesión, venta o comercialización ilegal de estas aves protegidas puede derivar en multas de cientos de miles de pesos e incluso penas de prisión, según la legislación ambiental vigente.

¿Por qué los pericos y loros están protegidos?

Los pericos, loros y guacamayas forman parte de la familia de los psitácidos, uno de los grupos de aves más afectados por el tráfico ilegal de especies en México. Su capacidad para imitar sonidos y palabras, además de sus vistosos colores, los ha convertido durante décadas en animales muy buscados como mascotas.

Sin embargo, la captura de ejemplares silvestres ha provocado una disminución importante de sus poblaciones. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) señala que las 22 especies de loros, pericos y guacamayas que habitan en México se encuentran protegidas por la legislación nacional.

LEE: ¿Por qué las cotorras argentinas amenazan el ecosistema tapatío?

La ley prohíbe su captura y comercialización

 CANVA

El artículo 60 Bis 2 de la Ley General de Vida Silvestre prohíbe el aprovechamiento extractivo de pericos, loros y guacamayas cuya distribución natural se encuentre en México. Esto significa que no pueden ser capturados de la naturaleza para venderse como mascotas o comercializarse con fines particulares.

La Profepa ha reiterado que ninguna persona debe participar en actividades relacionadas con la extracción, transporte, venta o posesión ilegal de estas aves, ya que forman parte de una cadena vinculada al tráfico de especies silvestres.

¿Cuáles son las sanciones?

El Código Penal Federal contempla penas de uno a nueve años de prisión para quienes capturen, posean, transporten, comercialicen o almacenen ejemplares de fauna silvestre protegida o regulada por tratados internacionales.

Además, las sanciones económicas pueden alcanzar el equivalente a 3 mil Unidades de Medida y Actualización (UMA). Considerando el valor actual de la UMA, la multa puede superar los 600 mil pesos, dependiendo del caso y de las circunstancias que determinen las autoridades. En algunos expedientes, las autoridades han señalado que las penas pueden aumentar cuando existen agravantes relacionados con el comercio ilegal de especies.

Especies protegidas que pueden encontrarse como mascotas o animales de compañía

La iguana verde (Iguana iguana) está catalogada en México como una especie sujeta a protección especial (Pr). A pesar de ello, es uno de los reptiles que pueden encontrarse en cautiverio como animal de compañía, siempre que se cumplan las disposiciones legales y se pueda acreditar su procedencia.

El loro cabeza amarilla (Amazona oratrix) se encuentra en la categoría de en peligro de extinción (P). Es una de las especies de loros más buscadas como mascota debido a su capacidad para imitar sonidos.

El loro yucateco (Amazona xantholora) está considerado una especie amenazada (A). Al igual que otros loros mexicanos, puede aparecer en el comercio ilegal de fauna silvestre, pese a las restricciones que existen para su aprovechamiento y comercialización.

La guacamaya roja (Ara macao) está clasificada como en peligro de extinción (P). Su vistoso plumaje hace que sea una especie muy cotizada como animal de compañía, pero los ejemplares obtenidos mediante captura del medio silvestre pueden formar parte del tráfico ilegal de fauna.

La guacamaya verde (Ara militaris), también conocida como guacamaya militar, se encuentra en la categoría de en peligro de extinción (P). Aunque existen ejemplares en cautiverio bajo esquemas autorizados.

El mono araña (Ateles geoffroyi) está catalogado como en peligro de extinción (P).

El mono saraguato (Alouatta pigra), también conocido como mono aullador negro, se encuentra igualmente en la categoría de en peligro de extinción (P). 

El jaguar (Panthera onca) es otra especie mexicana catalogada como en peligro de extinción (P). En México existen ejemplares en cautiverio bajo distintos esquemas autorizados, pero el jaguar no es una mascota doméstica ordinaria. 

El ocelote (Leopardus pardalis) también está clasificado como en peligro de extinción (P).

El margay o tigrillo (Leopardus wiedii) se encuentra igualmente en la categoría de en peligro de extinción (P). 

El cacomixtle tropical (Bassariscus sumichrasti) está considerado sujeto a protección especial (Pr). La captura de ejemplares silvestres para tenerlos en casa puede constituir una práctica ilegal.

El tepezcuintle (Cuniculus paca) es otro mamífero silvestre que en algunas regiones puede mantenerse en cautiverio. Su aprovechamiento está sujeto a regulación.

Finalmente, existen diversas tortugas nativas de México que pueden encontrarse como mascotas y que están sujetas a diferentes niveles de protección. La situación legal cambia dependiendo de la especie, ya que algunas se encuentran dentro de categorías de riesgo y tienen restricciones particularmente estrictas para su captura, posesión o comercialización.

Un punto fundamental: estar catalogado como especie protegida o en alguna categoría de riesgo de la NOM-059-SEMARNAT-2010 no significa por sí solo que cualquier ejemplar en cautiverio sea ilegal.

CANVA 

El problema detrás del tráfico de aves

La Profepa advierte que el comercio ilegal provoca un enorme impacto sobre las poblaciones silvestres. Se estima que cada año son capturados entre 34 mil y 41 mil 500 psitácidos de forma ilícita y que una gran parte de ellos muere antes de llegar a su destino final. Las aves suelen ser extraídas cuando aún dependen de sus padres para alimentarse y sobrevivir. Además, las condiciones de transporte y cautiverio pueden causarles estrés, enfermedades, autolesiones e incluso la muerte.

LEE: ¿Un colibrí entró a tu casa? El método para liberarlo sin hacerle daño

¿Qué hacer si encuentras una de estas aves?

Las autoridades recomiendan no comprar pericos, loros o guacamayas cuya procedencia no pueda comprobarse legalmente. También invitan a denunciar casos de tráfico o venta ilegal para contribuir a la protección de estas especies.

La próxima vez que veas un loro o un perico en venta, recuerda que detrás de esa transacción podría existir un delito ambiental. Más allá del riesgo económico y legal, la demanda de estas aves continúa alimentando una de las actividades que más daño causa a la biodiversidad mexicana.

Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp
https://www.whatsapp.com/channel/0029VaAf9Pu9hXF1EJ561i03

BB

Temas

Sigue navegando