Desbordamiento del Arroyo Zapotlanejo deja afectaciones en 147 casas y negocios
Vecinos aseguran que pudo prevenirse esta tragedia climatológica debido a que meses atrás alertaron sobre el nivel de las presas en la parte alta de la cuenca
Era una escena conocida: casas y negocios destruidos, muebles sobre las banquetas, calles cubiertas de lodo y maleza, pasos cautelosos y personas desesperadas por haber perdido, una vez más, parte de su patrimonio. A más de dos años del desbordamiento del Arroyo Zapotlanejo, que dejó un muerto, el cuerpo de agua volvió a salir de su cauce y arrasó con viviendas y comercios.
De acuerdo con los registros oficiales, 147 inmuebles resultaron afectados, principalmente en su menaje, mientras que 17 sufrieron daños en sus muros perimetrales. Ahora, una nueva inundación volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de las familias asentadas en las inmediaciones del arroyo.
Las autoridades atribuyeron el desastre a una tormenta severa. Sin embargo, vecinos aseguran que pudo prevenirse y que meses atrás alertaron sobre el nivel de las presas en la parte alta de la cuenca.
Rosy Padilla, vecina de Lomas de Huizquillo, fue una de las más afectadas. Su vivienda, a unos metros del arroyo, quedó casi destruida: dos bardas colapsaron y el agua alcanzó tres metros.
Una de las bardas cayó sobre un vehículo. Dentro de la casa, la corriente arrasó con muebles, colchones, electrodomésticos, alimentos y cuadros.“Desde julio les dijimos (al Ayuntamiento) que las presas en la parte alta de la cuenca estaban llenas, que era necesario desfogarlas. Nunca nos escucharon, nunca nos hicieron caso… y estas son las consecuencias. Ahora me toca reconstruir mi casa, otra vez desde cero”.
Las presas Tecata y Limonera se localizan en la parte alta de la cuenca y están vinculadas al cauce del Arroyo Zapotlanejo. Al tratarse de terrenos de propiedad privada, la presidenta municipal, Silvia Patricia Sánchez González, señaló que el Ayuntamiento no puede intervenir para abrir sus compuertas.
La alcaldesa reconoció que meses atrás los vecinos pidieron desfogar las presas. Señaló que corresponde a la Conagua revisar los permisos de construcción y que buscarán acuerdos con los propietarios sobre su operación.
Sánchez González atribuyó la emergencia a la intensidad de la tormenta. Afirmó que las presas están en buenas condiciones y que el año pasado fueron desazolvadas.
Sin embargo, un recorrido constató el colapso de un muro de contención de la Presa Tecata. Parte de la estructura ya había cedido hace dos años y nuevamente presenta deterioro.
Griselda Pérez perdió su tienda de abarrotes. Cuestionó que la lluvia sea la única explicación. “No llovió tan fuerte. Es imposible que eso haya generado la corriente que vimos. Hace dos años pedí créditos para reabrir mi tienda. Hoy, no los he terminado de pagar y ya lo perdí todo”.
La Unidad Estatal de Protección Civil reportó que seis personas fueron rescatadas. No se reportaron muertos, lesionados ni desaparecidos por este nuevo desbordamiento.
Municipios en emergencia
Durante el temporal de lluvias de 2026, varios municipios de Jalisco han recurrido a declaratorias de emergencia para atender daños en viviendas, infraestructura y comunidades afectadas por inundaciones, desbordamientos y fuertes vientos.
- Mezquitic. Lluvias severas y fuertes vientos del 2 de junio afectaron 48 viviendas en El Chalate, principalmente techumbres y menaje; también hubo pérdidas de animales de corral.
- Bolaños. Una tormenta con rachas de viento dañó 17 viviendas en El Vallecito, con pérdidas en techumbres y enseres domésticos.
- San Gabriel. La lluvia severa rebasó la capacidad de la presa San José y desbordó el arroyo del mismo nombre. Ocho viviendas perdieron menaje y dos presentaron daños estructurales.
- San Martín Hidalgo. El 22 de agosto, el río San Martín se desbordó: cinco viviendas resultaron afectadas y tres vehículos fueron arrastrados. También hubo daños en caminos rurales y cinco puentes peatonales.
- Cihuatlán. Las lluvias del 23 de agosto generaron inundaciones, escurrimientos, deslaves y socavones. Una barda colapsó y el agua alcanzó hasta 80 centímetros en viviendas; tres personas fueron evacuadas.
“Ya es muy tarde para reponer nuestras cosas”
Con una pala removía el lodo que quedó dentro de una vivienda. Gotas de sudor escurrían por su rostro y de vez en cuando acomodaba su gorra para cubrirse del inclemente sol. Raúl, vecino de la colonia Lomas de Huizquillo, una de las más afectadas por el desbordamiento del arroyo Zapotlanejo, había pasado toda la mañana removiendo maleza, sacando muebles, repartiendo botellas de agua y perdiendo la vista en el río que corría a su lado. Pasaron dos años del último desastre y para él éste era “prevenible”.
“Tuvimos reuniones con el Ayuntamiento. Les pedimos que abrieran las compuertas de las presas en la parte alta de la cuenca para evitar que toda el agua cayera de golpe hasta aquí, como pasó. Pero no nos escucharon. No lo hicieron. Les pedimos reforzar las bardas del canal. No lo hicieron”, lamentó.
Esta tarde, la alcaldesa de Zapotlanejo, Silvia Patricia Sánchez Gónzalez, se reunió con vecinos de la colonia, quienes externaron su enojo por la falta de atención a sus demandas sobre la apertura de las presas. Señalaron que pidieron meses atrás que se liberaran las compuertas y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) prometió liberar el río de privados si la presidenta municipal lo solicitaba.
En respuesta, la funcionaria expresó que “no se hizo y ahora toca trabajar con los dueños [...]. Voy a tener una plática con Conagua para que nos den la facultad (de manejar las presas y el río)”.
Las presas en cuestión son la Tecata y la Limonera, las cuales se encuentran en la parte alta de la cuenca. EL INFORMADOR constató que la primera perdió un muro perimetral a causa de la fuerza del arroyo. Hace dos años también sufrió daños y hoy mantiene el mismo nivel de deterioro. La presidenta municipal aseguró en entrevista que ambas se encuentran en buen estado. En su lugar, dijo, buscarán dialogar con los dueños a fin de prevenir futuros desastres.
Ingrid comentó que no se hicieron los trabajos que los vecinos pidieron antes del temporal. “Vinieron a desazolvar, a limpiar el canal. Pero nada más. Se les pidió que abrieran las presas muchos meses antes. Incluso nos dijeron que había visto bueno de Conagua, pero no se hizo nada. Ya es muy tarde para reponer nuestras cosas”, contó.
CT