Jalisco

Universidad Panamericana arranca nuevo ciclo escolar con reflexión sobre tecnología en el aula

La institución educativa hace un llamado a promover el pensamiento crítico, la introspección y la convivencia

La Universidad Panamericana Campus Guadalajara inauguró el ciclo escolar 2026-2027, en el marco de su 60 aniversario, con un llamado a estudiantes y profesores a disminuir el ritmo impuesto por la inmediatez, desprenderse por momentos del teléfono celular y recuperar espacios para el silencio, las preguntas y la reflexión.

La Rectora General de la Universidad Panamericana y el IPADE, Dra. Fernanda Llergo Bay, señaló que la comunidad universitaria, como el resto de la sociedad, está inmersa en una dinámica marcada por la rapidez. Advirtió que esta lógica también ha llegado a la inteligencia artificial, utilizada para buscar soluciones inmediatas sin realizar un proceso propio de introspección y reflexión.

“¿En qué momento nos vamos a detener para pensar? ¿En qué momento nos vamos a detener para procesar todo lo que viene a nosotros y para procesar lo que estamos viviendo?”, cuestionó.

Llergo Bay describió el teléfono como una “prótesis” y propuso adoptar una “pedagogía de la reflexión”, basada en pensar sobre la información, recuperar la interioridad y enfrentar la sobreestimulación constante; señaló que la universidad no debe limitarse a competir con las nuevas formas de adquirir conocimiento.

“La universidad no puede limitarse a perseguir las últimas novedades del mundo digital ni a competir con nuevas formas de adquirir conocimiento. Nuestra respuesta tiene que ser siempre profundamente educativa: promover una pedagogía de la reflexión, enseñar a pensar”, expresó.

Aclaró que su planteamiento no implica rechazar las pantallas o el progreso tecnológico. Profesores y alumnos deben aprender a utilizar la inteligencia artificial sin permitir que sustituya el pensamiento, la voluntad o la capacidad humana de formular preguntas. También pidió recuperar el estudio reflexivo, la conversación pausada y el silencio, incluso mediante ejercicios de 10 minutos sin hablar ni consultar el teléfono.

“La conversación exige escucha y la capacidad de detenernos ante la realidad para contemplarla. Custodiemos lo que ninguna tecnología puede sustituir: el encuentro humano”, manifestó.

Por su parte, el Rector de la Universidad Panamericana Campus Guadalajara, Dr. Abraham Mendoza Andrade, destacó que el inicio del ciclo coincide con las actividades por el 60 aniversario y centró su intervención en la responsabilidad de poner el conocimiento y la preparación profesional al servicio de otras personas. Como referencia, planteó las imágenes de Babel y Jerusalén: ciudades construidas mediante inteligencia, organización y trabajo, pero con finalidades distintas. La primera buscaba engrandecerse; la segunda era reconstruida para que otros pudieran habitarla nuevamente.

“El servicio no ocupa un lugar secundario en la vida universitaria. Está en el corazón de nuestra formación y da sentido a la manera en que aprendemos y ponemos en práctica nuestros conocimientos”, afirmó.

Añadió que alumnos, profesores, investigadores y autoridades tienen un “tramo de muralla” bajo su responsabilidad.

“Servir no significa apartarnos de nuestra profesión para buscar una causa extraordinaria. Significa convertir nuestros conocimientos, nuestro trabajo y nuestras decisiones cotidianas en formas concretas de contribuir”, concluyó.

Celebra Universidad Panamericana 60 años

Además del inicio del ciclo escolar, la Universidad Panamericana celebró su 60 aniversario, una oportunidad para agradecer a su comunidad, revisar sus propósitos educativos y renovar su compromiso social.

El acto reunió a estudiantes, profesores, directivos y egresados. Antes de los mensajes académicos, se celebró una misa para encomendar al Espíritu Santo la labor docente y el trabajo que desarrollará el alumnado durante el nuevo periodo.

Posteriormente se realizó el desfile del cortejo académico, cuyos integrantes portaron la indumentaria tradicional de togas, mucetas y birretes.

En el cierre se recordó que la trayectoria institucional reside en las experiencias de sus integrantes. Abraham Mendoza Andrade encabezó el toque de campana inaugural, señalando que su sonido representa la responsabilidad de cuidar y transmitir lo recibido.

Durante su intervención, declaró: “Desde sus orígenes, la Universidad Panamericana ha crecido, se ha transformado y ha aprendido, pero ha mantenido intacta una convicción esencial: el conocimiento y la formación alcanzan su sentido más pleno cuando se ponen al servicio de los demás. Recibimos la experiencia, el trabajo, la generosidad, la confianza y la entrega cotidiana de quienes nos han precedido, y también de quienes hoy hacen de su labor una nueva forma de servir. A todos ellos les debemos nuestra gratitud. Por eso, ahora nos corresponde a nosotros cuidar ese legado, acrecentarlo y procurar que la universidad que entreguemos a las siguientes generaciones permanezca fiel a su propósito”.

La jornada concluyó con un brindis de bienvenida con la comunidad universitaria en la explanada principal.

Conferencia magistral sobre el arte de servir

El servicio no está reservado para acciones extraordinarias ni se dirige únicamente a personas en condiciones desfavorables, sino que puede ejercerse en la vida cotidiana y desde cualquier profesión. Esta fue la premisa de María Alejandra Olano Venegas al impartir la primera cátedra magistral del ciclo 2026-2027 en la Universidad Panamericana.

Olano relató que dejó un empleo corporativo en Colombia para trasladarse a San Vicente y las Granadinas, donde trabajó como profesora e impulsó proyectos de cambio climático, ecoturismo y economía circular. Participó también en iniciativas de desarrollo comunitario orientadas a la conservación y a la economía local financiadas por Naciones Unidas.

A partir de esa vivencia, afirmó: “La razón puede explicar una profesión, pero solo la vocación explica por qué deseamos servir”. Explicó que los escenarios laborales cambian -posteriormente regresó al ámbito corporativo en sostenibilidad y responsabilidad social-, pero no la voluntad de contribuir.

Definió el servicio como una manera de reconocer a los demás mediante tiempo, conocimientos o ayuda concreta: “Todas las profesiones, todos los roles, tienen una vocación de servicio”.

Asimismo, presentó el “triángulo de la experiencia” (servicio, hospitalidad y lujo). Explicó que el lujo actual se vincula con el trato personalizado y el reconocimiento individual: “El lujo alcanza su máxima expresión cuando deja de centrarse en las cosas y vuelve a centrarse en las personas”.

Concluyó que mirar a los demás desde su dignidad permite comprender que el servicio constituye un acto de hospitalidad y humanidad.

CT

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