Jalisco

Cardenal de Guadalajara cumple medio siglo de sacerdocio con gratitud, fidelidad y simplicidad de la fe

El Papa León XIV y autoridades del Vaticano enviaron mensajes de reconocimiento a José Francisco Robles Ortega por sus 50 años de servicio sacerdotal 

Gratitud, fidelidad y simplicidad de la fe que le han permitido escuchar y atender el llamado divino del sacerdocio. Así describió el Cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, su servicio de 50 años como sacerdote esta mañana en el Santuario de los Mártires, durante la celebración eucarística con motivo del medio siglo del purpurado al servicio de Dios. Señaló que se trata de "la vocación que pertenece al misterio mismo de Dios antes que a nuestros méritos".

Te puede interesar: Conagua supervisa proyecto del Acueducto Sustituto de Chapala a Guadalajara

A lo largo de estos 50 años, historias como las de Abraham, quien dejó su tierra tras escuchar el llamado de Dios, y Samuel, quien escuchó a Dios, son las que rememora el Cardenal originario de Mascota, Jalisco. Afirmó que el camino del sacerdocio es similar al encontrarse con etapas en las que no hay certeza más que el acompañamiento divino. La vocación, entonces, no es más que aprender a escuchar "la voz del Señor" en la oración, en la liturgia, en los acontecimientos de la vida, en el rostro de las personas y en el silencio.

Cardenal reflexiona sobre el llamado y la fidelidad al sacerdocio

Agradeció, en primer lugar, a Dios por llamarlo y, en segundo término, a su familia, de quienes aprendió a vivir en la simplicidad de la fe y a escuchar la voz del Señor. Recordó que a los 12 años ingresó al Seminario de Tepic, para posteriormente cursar estudios en los seminarios de Autlán, Guadalajara y Zamora, donde "he tenido la gracia de encontrar hermanos y amigos, compañeros de camino con quienes he compartido alegrías, preocupaciones, esperanzas y el servicio al pueblo de Dios".

EL INFORMADOR/J. Acosta  

Cada una de las etapas, personas y maestros que ha encontrado a lo largo de sus bodas de oro sacerdotales no son episodios aislados, dijo, sino parte del designio de amor de Dios. Expresó afecto hacia la Diócesis de Autlán, así como agradecimiento a las de Toluca, Monterrey y Guadalajara, donde ha podido ejercer el ministerio episcopal.

"Mirando estos 50 años, comprendo que el Señor ha querido mostrar su fidelidad a través de innumerables rostros, amistades y comunidades que han sostenido mi camino y me han permitido experimentar la alegría de pertenecer a la gran familia de Dios. En este sentido, reconozco que la vocación no es una tarea que realizamos para Dios, sino una obra que Dios realiza en nosotros", comentó.

Agregó que "al mirar hacia atrás no veo únicamente los años transcurridos, ni los lugares recorridos, ni las responsabilidades asumidas. Veo, sobre todo, la paciencia de Dios, la discreta y eficaz compañía de su gracia en cada etapa de mi ministerio. Y si tuviera que resumir en una sola palabra lo que estos 50 años significan para mí, elegiría precisamente esta: fidelidad".

Robles Ortega puntualizó que, como todos los bautizados, primero es discípulo antes que pastor, destinatario de la misericordia de Dios antes que ministro de ella. Después de 50 años, sostuvo, el sacerdote nunca concluye su formación, sino que se mantiene como servidor de los misterios de Dios y aprende de la fe sencilla y profunda de su pueblo.

EL INFORMADOR/J. Acosta   

La palabra de Dios, para quien ha dedicado su vida a ella, nunca es comprendida del todo y todos los días está llamado a escucharla con humildad y asombro, expresó el arzobispo. Calificó como "evangelio de la vocación" el relato de la paciencia de Dios y María de Nazaret; es su expresión "más luminosa", pues demostró una respuesta plenamente disponible a la iniciativa divina.

"Por encima de todos contemplamos a Jesucristo, en quien cada vocación encuentra su origen y plenitud. Él es el llamado y el enviado del Padre. Toda su existencia estuvo orientada por un único deseo: cumplir la voluntad de aquel que lo había enviado. Desde Nazaret hasta el Calvario, su vida fue vocación, particularmente la vocación filial. Por eso, toda vocación cristiana, y particularmente la vocación sacerdotal, encuentra en Cristo no sólo su fuente, sino también su modelo", mencionó.

Papa León XIV y el Vaticano reconocen el ministerio de Robles Ortega

El cardenal jalisciense añadió que "también hoy, después de 50 años de ministerio, una de las palabras que mejor expresa mi sentimiento en esta celebración es precisamente esta: bendición. Bendecir a Dios por su fidelidad y bendecir a su pueblo en su nombre. Después de 50 años de sacerdocio y de ministerio episcopal, puedo decir que he intentado vivir humildemente este evangelio de la vocación. Escuchar la voz del Señor cuando llama, seguirlo por caminos inesperados y confiar en él cuando las fuerzas parecen insuficientes".

Desde Ciudad del Vaticano, el Papa León XIV, por medio de una carta, reconoció el liderazgo y el servicio de Robles Ortega a lo largo de medio siglo. El Pontífice le deseó buena salud y "abundancia de gracias celestiales en la predicación del Evangelio. Impartimos con gratitud y afecto nuestra bendición apostólica". Robles Ortega, en respuesta, expresó su "profundo agradecimiento" por el mensaje y le reiteró su comunión y fidelidad como sucesor de Pedro.

EL INFORMADOR/J. Acosta  

En tanto, José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, también desde Ciudad del Vaticano y por medio de una misiva, afirmó que las bodas de oro sacerdotales de Robles Ortega son testimonio de fidelidad a Dios, que ha dejado una huella profunda en la Iglesia católica mexicana. Anotó que los encargos en Autlán, Toluca, Monterrey, Guadalajara, la Conferencia del Episcopado y la Iglesia universal, como miembro de algunos ministerios dentro de la Curia romana, son testimonio del servicio que el cardenal jalisciense ha puesto ante el llamado divino.

"Quiero aprovechar también para darle las gracias de una manera muy personal. Como prefecto del Dicasterio que presido, deseo expresarle mi sincero reconocimiento por el valioso don que significan los varios sacerdotes de Guadalajara que desde hace ya algunos años han venido colaborando en este y en otros dicasterios de la Santa Sede […]. Que Nuestra Señora de Zapopan, a la que usted tanto ama, lo cubra siempre con su manto y le conceda así su maternal cuidado, auxilio y protección", escribió en su carta.

EL INFORMADOR/J. Acosta   

También puedes leer: Entregan la primera etapa de la rehabilitación de la Cruz Verde “Leonardo Oliva”

Por su parte, en nombre de los obispos auxiliares de la Arquidiócesis de Guadalajara, monseñor Manuel González Villaseñor indicó que el 50 aniversario es una oportunidad para reflexionar sobre el sacerdocio de los fieles y el sacerdocio ministerial. Para celebrar las bodas de oro de Robles Ortega, los obispos le hicieron dos regalos: una imagen de La Dolorosa de Mascota y, en nombre de toda la comunidad de fieles, una muestra de las oraciones y sacrificios que la gente ofrece por el Cardenal de Guadalajara.

"Le aseguramos nuestras constantes oraciones para que el Señor Jesús, que hace todas las cosas en todos, lo siga bendiciendo, fortaleciendo y colmando de paz. Que la Santísima Virgen María, madre de la Iglesia, lo acompañe siempre en su ministerio. Señor cardenal, muchas felicidades", finalizó González Villaseñor.

Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsApp
XP

Temas

Sigue navegando