Bienestar femenino: cómo cuidar tu salud en cada etapa de la vida
Ceci de los Ríos, especialista en salud funcional y colaboradora de Vitanna, comparte las claves para mejorar la calidad de vida de las mujeres mediante hábitos saludables, nutrición y suplementación
Dormir bien, mantener una alimentación equilibrada, cuidar la salud intestinal y prestar atención a los cambios hormonales son algunos de los hábitos que pueden marcar una diferencia en el bienestar de las mujeres. Sin embargo, las necesidades del organismo cambian con el paso de los años, por lo que aprender a reconocerlas es fundamental para disfrutar de una mejor calidad de vida.
Para Ceci de los Ríos, comunicóloga y especialista en salud funcional, nutrición integral y biohacking, el bienestar femenino no consiste únicamente en prevenir enfermedades, sino en encontrar un equilibrio entre la salud física, emocional y los hábitos cotidianos.
Con más de 20 años de trayectoria, ha impulsado proyectos como el primer Biohacking Center de Latinoamérica, el Diplomado en Bienestar Integral del Colegio de Imagen Pública, que cuenta con más de 25 generaciones de egresados, y Alchemycode, empresa enfocada en el análisis científico de la microbiota intestinal.
Actualmente trabaja como consultora de marcas, clínicas de longevidad y proyectos de hospitalidad. También es conferencista y divulgadora de herramientas para mejorar la salud y la calidad de vida. Además, colabora con Vitanna, empresa mexicana especializada en nutracéuticos, en estrategias de comunicación, posicionamiento y divulgación del bienestar.
En entrevista, comparte recomendaciones para cuidar la salud femenina, explica la importancia de la microbiota intestinal y aborda el papel que pueden tener los nutracéuticos como complemento de una vida saludable.
El bienestar femenino cambia con cada etapa de la vida
¿Qué significa para ti el bienestar femenino?
Para mí significa empezar por reconocer que nuestro cuerpo tiene necesidades particulares y que estas van cambiando a lo largo de nuestra vida.
No es lo mismo lo que necesitamos a los 25, cuando estamos en plena etapa reproductiva, que a los 45, cuando podemos comenzar a experimentar cambios hormonales, o a los 60, cuando cuidar nuestros huesos, músculos y metabolismo cobra todavía más importancia.
Y también significa dejar de pensar que estar bien es simplemente no estar enfermas. Es tener energía, dormir bien, sentirnos fuertes, disfrutar nuestra sexualidad, mantener nuestra salud emocional y tener una buena calidad de vida.
¿Qué podemos hacer las mujeres para tener mejor salud y prevenir enfermedades?
Muchísimas cosas. Y lo interesante es que muchas están a nuestro alcance.
Por ejemplo, tener un descanso reparador. No solamente dormir suficientes horas, sino procurar horarios regulares, recibir luz natural durante el día y bajar la intensidad de las luces por la noche. Nuestro cuerpo funciona siguiendo ritmos biológicos que también influyen en nuestras hormonas femeninas.
Mantenernos fuertes y flexibles. Hacer ejercicios de fuerza para conservar nuestros músculos y huesos, pero también estirarnos, caminar, bailar, practicar yoga o cualquier actividad que nos ayude a mantener la movilidad.
Cuidar nuestra alimentación y microbiota intestinal. Comer suficiente proteína, incorporar alimentos ricos en fibra y variar los vegetales que consumimos. Algo tan sencillo como incluir más legumbres, frutas, semillas y verduras diferentes ayuda a alimentar las bacterias beneficiosas que viven en nuestro intestino.
Aprender a recuperarnos del estrés. No podemos eliminar todas las exigencias de nuestra vida, pero sí encontrar momentos para descansar, respirar, salir a caminar, convivir y hacer actividades que nos ayuden a recuperar el equilibrio.
Y algo más: podemos apoyarnos en nutracéuticos para complementar nuestra alimentación y favorecer distintas funciones del organismo, siempre eligiendo aquellos que realmente necesitamos. Por supuesto, todo esto debe acompañarse de revisiones y estudios preventivos.
Microbiota intestinal: su relación con las hormonas y la salud femenina
Hablas mucho de la microbiota. ¿Por qué es tan importante para la salud de las mujeres?
Porque las bacterias que viven en nuestro intestino hacen muchísimo más que ayudarnos a digerir los alimentos.
Por ejemplo, nuestro intestino está en constante comunicación con el cerebro, y esa relación influye en procesos relacionados con nuestro estado de ánimo y la respuesta al estrés.
También existe una relación entre la microbiota y la piel. Por eso hoy se investiga cómo ciertos desequilibrios intestinales pueden estar relacionados con problemas de inflamación y algunas condiciones de la piel, y eso también influye en cómo nos vemos.
Y algo que me parece fascinante para las mujeres es su relación con nuestras hormonas sexuales. Tenemos un conjunto de bacterias y funciones microbianas conocido como estroboloma, que participa en la manera en que nuestro cuerpo procesa los estrógenos, una de nuestras principales hormonas femeninas.
Además, tenemos una microbiota vaginal que nos ayuda a mantener un ambiente saludable y protegernos frente a ciertas infecciones.
Por eso me interesa tanto cuidar nuestra microbiota a través de la alimentación, la fibra y, cuando tiene sentido, con probióticos adecuados. Es increíble cómo algo que sucede en nuestro intestino puede estar relacionado con tantas funciones de nuestra salud.
Nutracéuticos: qué son y cómo pueden complementar la alimentación
¿Qué son exactamente los nutracéuticos? ¿Son lo mismo que los suplementos?
Son conceptos muy relacionados, pero hay una diferencia en la manera en que solemos utilizarlos.
Cuando hablamos de suplementos, generalmente pensamos en productos que complementan nuestra alimentación, como vitaminas, minerales o proteína.
Los nutracéuticos van un poquito más allá en su enfoque: utilizan nutrientes y otros ingredientes activos para apoyar funciones específicas de nuestro cuerpo. Por ejemplo, podemos buscar una fórmula para nuestra salud intestinal, otra para el rendimiento muscular o alguna que nos ayude a cubrir necesidades relacionadas con el metabolismo.
Y aquí es donde importa mucho cómo está desarrollado el producto. No se trata de poner muchos ingredientes en una cápsula, sino de elegir los adecuados, utilizar cantidades que realmente tengan sentido y buscar que nuestro organismo pueda aprovecharlos bien.
Algo importante es que nutracéutico no significa automáticamente que un producto sea mejor que otro suplemento. La verdadera diferencia está en los ingredientes, las dosis, la formulación y la calidad con la que está elaborado.
¿Qué nutracéuticos pueden ayudar a las mujeres según sus necesidades y en las diferentes etapas de su vida?
Depende mucho de nuestra edad, nuestros hábitos y lo que esté necesitando nuestro cuerpo. Pero hay varios nutracéuticos que me parecen especialmente interesantes para las mujeres y Vitanna tiene una línea muy completa. Por ejemplo:
Multivitamínico para mujer: me parece una buena forma de complementar nuestra alimentación, especialmente cuando llevamos una vida muy activa. El de Vitanna también tiene biotina, que ayuda a mantener el cabello saludable, y coenzima Q10, que participa en la producción de energía de nuestras células.
Colágeno: es uno de mis favoritos para cuidar la piel y el pelo, especialmente conforme pasan los años y vamos perdiendo colágeno naturalmente. Puede ayudarnos a mantener la hidratación y elasticidad de la piel.
Myo-inositol con D-chiro-inositol: me parece muy interesante porque puede ser útil en distintas etapas de la vida de una mujer, especialmente cuando hay problemas relacionados con la resistencia a la insulina. También puede ayudar a algunas mujeres con ovario poliquístico a mejorar la regularidad de sus ciclos y la ovulación. Lo importante es saber cuándo realmente lo necesitamos.
Probióticos completos: como los Tribiotics de Vitanna, que combinan probióticos, prebióticos y posbióticos. Me gustan porque están pensados para cuidar nuestro intestino y favorecer una microbiota saludable. Y recordemos que nuestra microbiota también está relacionada con el metabolismo de nuestras hormonas femeninas.
Vitamina D3 con K2: es especialmente importante prestar atención a la vitamina D para mantener nuestros huesos fuertes. Y conforme nos acercamos a la menopausia, cuidar nuestra salud ósea se vuelve todavía más importante.
Creatina: ¡una de mis favoritas! No es solamente para quienes hacen mucho ejercicio. También puede ayudarnos a mejorar nuestra fuerza, rendir mejor al entrenar y conservar la masa muscular conforme pasan los años.
Magnesio: es un mineral que necesitamos para muchísimas cosas, desde el funcionamiento de nuestros músculos y sistema nervioso hasta la producción de energía. Por eso me parece importante asegurarnos de consumir suficiente.
Omega-3: es un gran aliado para complementar nuestra alimentación con grasas esenciales que nuestro cuerpo necesita, especialmente para el funcionamiento del corazón y el cerebro.
Resveratrol: me encanta que hoy tengamos acceso a ingredientes como este, que es un antioxidante de origen vegetal y que está despertando mucho interés por su relación con el envejecimiento saludable.
Y algo que siempre les digo a las mujeres es que no necesitamos tomar de todo. Lo importante es conocer nuestro cuerpo, entender qué necesita en cada etapa y elegir nutracéuticos de buena calidad que realmente tengan sentido para nosotras.
Calidad y seguridad: qué revisar antes de elegir un suplemento
Cuando elegimos nutracéuticos, ¿qué deberíamos revisar para saber si estamos comprando un buen producto?
Hay algo que me parece fundamental: no basta con tomar un ingrediente que sabemos que es bueno para la salud. También importa cuánto contiene el producto, qué tan bien lo absorbe nuestro cuerpo y qué otras sustancias podríamos estar consumiendo sin saberlo.
Por ejemplo, puedes comprar un suplemento con ingredientes maravillosos, pero si contiene cantidades demasiado pequeñas o utiliza una forma que nuestro organismo aprovecha poco, quizá no obtengas el beneficio que estás buscando.
Por eso me gustan las formulaciones que cuidan la absorción y la biodisponibilidad, que básicamente significa qué tanto de lo que tomamos logra llegar a donde nuestro cuerpo puede utilizarlo. Vitanna trabaja con ingredientes especializados y, en distintas fórmulas, utiliza tecnologías como la liposomal para favorecer ese aprovechamiento.
Y hay otro tema importantísimo: la pureza. Cuando consumimos un nutracéutico queremos obtener sus beneficios, no ingerir cantidades peligrosas de metales pesados, residuos de pesticidas, microorganismos u otros contaminantes que pueden encontrarse en materias primas o productos mal controlados.
Algo que valoro especialmente de Vitanna es que sus productos se verifican por terceros independientes. Cuenta con el sello FST Verified, que permite comprobar aspectos como la identidad de los ingredientes, las cantidades declaradas y la pureza de los productos.
Y lo interesante es que no tienes que quedarte solamente con lo que dice la marca. Puedes entrar a la página de las certificadoras y comprobar si un producto realmente cuenta con esa verificación. Además, Vitanna permite solicitar los análisis de sus lotes.
Para mí eso hace una gran diferencia como consumidora. Porque una cosa es que una etiqueta te prometa calidad y otra muy distinta es que exista alguien independiente que la haya comprobado.
Vitanna: una marca mexicana enfocada en el bienestar integral
Tú colaboras con Vitanna. ¿Qué te hizo conectar con esta marca?
Primero, que es una empresa mexicana que está apostando por desarrollar nutracéuticos con ingredientes de calidad, buenas formulaciones y estándares internacionales.
Como especialista en salud funcional y como consumidora de suplementos, soy muy cuidadosa con lo que elijo para mi cuerpo. Me interesa saber qué contiene un producto, en qué cantidad, cómo se absorbe y qué controles existen para asegurar su pureza.
Y eso es algo que encuentro en Vitanna. Me gusta que no solamente se preocupen por seleccionar buenos ingredientes, sino también por cómo combinarlos para que nuestro organismo pueda aprovecharlos mejor.
Como consultora, mi trabajo está enfocado en ayudar a comunicar todo ese valor de una manera sencilla, desarrollar estrategias de posicionamiento, contenidos, alianzas y experiencias que acerquen la marca a las personas.
Pero hay algo que para mí va mucho más allá de una colaboración profesional. Siento una gran responsabilidad con las personas que toman mis cursos, asisten a mis conferencias o siguen mis recomendaciones. Por eso me gusta trabajar con marcas en las que realmente creo y confío. Y una de las mejores maneras de demostrarlo es que yo misma utilizo sus productos.
Tres consejos para comenzar a cuidar tu bienestar desde hoy
Si tuvieras que recomendar tres cosas que todas las mujeres podemos empezar a hacer hoy, ¿cuáles serían?
La primera sería recuperar nuestros ritmos naturales. Dormir bien, salir a recibir la luz de la mañana, hacer pausas durante el día y darle al cuerpo tiempo para recuperarse.
La segunda, cuidar nuestra fuerza y nuestro intestino. Entrenar nuestros músculos, mantenernos flexibles y alimentar nuestra microbiota con una buena variedad de vegetales, fibra y alimentos reales.
Y la tercera, volver a hacer cosas que nos hagan sentir vivas. Tener espacios propios, disfrutar nuestras relaciones, bailar, reírnos, aprender algo nuevo, explorar nuestra sexualidad y dedicar tiempo a actividades que nos apasionen.
Porque el bienestar también tiene que ver con tener energía, disfrutar lo que hacemos y sentir que nuestra vida tiene sentido.
Prevención y autocuidado durante el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama
En el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama, ¿qué mensaje te gustaría compartir con las mujeres?
Que cuidar nuestra salud también significa aprender a reconocer cuánto estrés estamos cargando y qué efecto tiene sobre nuestro cuerpo.
Las mujeres muchas veces intentamos llegar a todo: el trabajo, la familia, la casa, las relaciones y nuestras propias responsabilidades. Y en medio de tantas exigencias, terminamos dejando nuestra salud para después.
Cuando vivimos bajo estrés constante, nuestro sistema nervioso puede permanecer demasiado tiempo en estado de alerta. Y el cortisol, que es una de las hormonas que nos ayudan a responder al estrés, también influye en nuestro sueño, metabolismo y sistema reproductivo. Cuando ese estrés se mantiene durante mucho tiempo, puede afectar nuestros ciclos menstruales y otras funciones hormonales.
Creo que como mujeres necesitamos aprender a ser más nobles con nuestro cuerpo. Darnos espacios de pausa, de descanso y de relajación, pero también entender y respetar nuestros propios ciclos. Nuestra energía, nuestras necesidades y hasta nuestra vitalidad pueden cambiar a lo largo del mes y en las diferentes etapas de nuestra vida. No tenemos que exigirnos funcionar siempre de la misma manera.
Y especialmente en este mes, me gustaría recordarles algo fundamental: escuchar nuestro cuerpo también significa atender nuestra salud a tiempo, conocer nuestros factores de riesgo y realizar nuestras revisiones y estudios preventivos.
Escuchar al cuerpo, una clave para vivir con plenitud
¿Con qué reflexión te gustaría cerrar esta entrevista?
Me gustaría decirles a las mujeres que aprendamos a tratarnos con más amor, a escuchar nuestro cuerpo y a reconocer todo lo que hace por nosotras cada día.
Durante mucho tiempo nos hemos acostumbrado a exigirle muchísimo: que tenga energía, que rinda, que se vea bien, que responda a todas nuestras responsabilidades y que siga funcionando sin importar cuánto le pedimos. Pero pocas veces nos detenemos a preguntarnos qué necesita de nosotras.
Creo que el bienestar comienza justamente ahí. En aprender a conocernos, respetar nuestros ritmos, disfrutar nuestra vida y tomar decisiones que nos ayuden a sentirnos fuertes, saludables y llenas de vitalidad.
Y amarnos también implica elegir lo mejor para nuestro cuerpo. Cada alimento, cada bebida y cada nutracéutico que consumimos aporta algo a nuestro organismo y puede influir en nuestra salud. Por eso, si vamos a incorporar un producto a nuestra vida, vale la pena asegurarnos de que sus ingredientes sean de la mejor calidad, que nuestro cuerpo pueda aprovecharlos y que esté respaldado por controles de pureza y seguridad.
Y esa es una de las razones por las que me gusta recomendar Vitanna. Porque encuentro ese cuidado en la selección de sus ingredientes, sus formulaciones y la manera en que comprueban su calidad. Es una marca que yo misma consumo y en la que confío para recomendarla a otras personas.
Al final, creo que de eso se trata el bienestar: de aprender a cuidarnos con la misma atención, amor y dedicación que tantas veces ponemos en todo y en todos los demás.
“El bienestar femenino no consiste en exigirle más a nuestro cuerpo, sino en entender lo que necesita para vivir con salud, energía y plenitud”.