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Caracas vuelve con nerviosismo a la cotidianidad una semana después del doble terremoto

Han pasado más de 160 horas desde que el desastre ocurrió, las autoridades, voluntarios y los propios supervivientes siguen haciendo lo posible por rescatar más vidas

Caracas comienza a recuperar lentamente el ritmo de su vida cotidiana una semana después del doble terremoto que sacudió a Venezuela, aunque el ambiente sigue marcado por la incertidumbre y el temor a nuevas réplicas.

Mientras comercios reabren sus puertas y miles de personas regresan a sus centros de trabajo, las labores de rescate y remoción de escombros continúan en las zonas más afectadas, donde numerosas familias aún esperan noticias de sus seres queridos desaparecidos.

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Aunque parte de la actividad económica y social se restablece gradualmente, las huellas del desastre permanecen visibles en distintos sectores de la capital. Calles acordonadas, edificios con daños estructurales y campamentos improvisados para quienes perdieron sus viviendas recuerdan que la emergencia aún no ha terminado.

Continúan los operativos y protocolos de seguridad

En medio de este panorama, las autoridades mantienen operativos de evaluación y seguridad, mientras la población intenta recuperar la normalidad sin dejar de mirar con preocupación cualquier nuevo movimiento de la tierra.

En Caracas, de unos cinco millones de habitantes, el impacto del terremoto se concentró en el municipio Chacao, al este de la capital, donde unos tres edificios colapsaron por completo y unos 80 sufrieron daños.

Las familias no pierden la esperanza

Allí , a las afueras de la residencia Petunia, en la urbanización Los Palos Grandes, Alberta Tahani asegura a los medios que ha acudido junto a parientes todos estos días a la espera de que rescaten a su sobrino, quien se encuentra bajos los escombros desde hace una semana.

Según Tahani, su familiar atendió una llamada en medio de los terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, y dijo que estaba bien, pero después de esto no hubo más contacto.

"Nos apegamos a eso: a la esperanza de esa llamada", dice la mujer, cuando han pasado más de 160 horas del desastre y mientras los rescatistas aceleran las labores de búsqueda porque el tiempo se acorta.

En las adyacencias de los edificios desplomados, confluyen médicos y voluntarios en tiendas de campaña, y hasta hay pastores evangélicos, quienes han puesto sillas en la calle y reciben a creyentes para rezar.

También en Los Palos Grandes, se han instalado unas 20 carpas con personas de un edificio cercano que sufrió daños, pero no se desplomó. Durante siete días, han acudido a sus apartamentos para asearse y rescatar su cosas.

Así se intentan adaptar los supervivientes

Miguel Alicastro destacó a los medios la labor de voluntarios, quienes siguen trayendo comida tras siete días del doble terremoto para las familias que están en las carpas. En esta nueva rutina, subraya también el nerviosismo que sienten los afectados por las réplicas.

"No podemos retomar la rutina diaria hasta que no estemos estabilizados, tanto física como mentalmente (...). Cada vez que hay una réplica todo el mundo corre. Estamos en este proceso de adaptarnos nuevamente", indicó Alicastro.

En la parroquia San Bernardino, también en Caracas, Mireya Herrera, de 73 años, espera a que su hijo, su nuera y dos nietas sean rescatados de un edificio en ruinas, donde equipos de maquinaria pesada limpian los escombros y bomberos buscan a personas con vida o recuperan cadáveres.

"Siento en mi corazón que mi hijo sabe que lo estoy esperando. Por eso no me retiro. Siento mucha fe en Dios, que me le está dando la misma fuerza que me está dando a mí se la está dando a él allá adentro", expresó Herrera cerca del edificio desplomado, donde ha acudido casi todos los días desde el pasado miércoles a la espera de un rescate.

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El doble terremoto de hace una semana es el más mortífero que ha vivido Venezuela en el último siglo. Cincuenta y nueve años antes, en julio de 1967, se produjo en las proximidades de Caracas un seísmo en el que murieron 245 personas, miles más sufrieron heridas y los daños materiales fueron muy cuantiosos.

Según el Gobierno, hasta este miércoles, al menos 2 mil 295 han fallecido mientras que 11 mil 267 resultaron heridas. Además, 6 mil 461 personas han sido rescatas por más de 4 mil brigadistas. 

TG

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