Internacional

“Permanece en España y ya no vuelvas a Marruecos, por favor”

Quienes lograron permanecer en la ciudad ibérica buscan trabajo o un asilo que evite su expulsión

“Permanece en España y ya no vuelvas a Marruecos, por favor”. Lina llora cuando le pide a Leila que siga en Ceuta, que no regrese a su país. El sueño compartido de ambas se ha truncado en apenas dos días. Uno de sus amigos ha muerto en el mar, varios están heridos y quienes han cruzado a España se han topado con una realidad que no esperaban. Leila (18 años) y Lina (17) son de Tetuán, en Marruecos. 

Se preparaban el jueves para cruzar a nado a Ceuta sin pensar que serían arrastradas por la mayor crisis migratoria de Marruecos. Bromeaban con sus amigos frente a la playa de Fnideq (Castillejos) e imaginaban una nueva vida en cuestión de días.

“Toma una foto de todos y nos la mandas”, le pedían a un periodista antes de lanzarse al mar. “Yo lo voy a intentar hasta que lo consiga”, decía uno de los jóvenes. “Nos vamos”, gritaba otro mientras posaban haciendo el símbolo de la victoria.

Eran diez. Cuatro consiguieron llegar. Uno murió ahogado, según testifican sus amigos, y el resto fracasó. La sonrisa de Lina desapareció. Está abatida, agotada y triste. Se mueve con dificultad apoyada en una muleta por las heridas que sufrió en un pie y un brazo en su intento fallido de alcanzar la ciudad española. “Seguiré insistiendo hasta poder entrar en España”, dice de vuelta a Fnideq.

Su amiga Leila logró cruzar a Ceuta, pero no encontró el sueño que esperaba. Está refugiada en casa de una familia ceutí a la que no conoce, que la recibió en las primeras horas y ahora le pide que se vaya. “Nadie tiene piedad”.

“Aguanta con esa gente y no salgas de la casa, al menos hasta que pasen estos días críticos. Intenta convencerlos”, le pide Lina a su amiga en una videollamada.

Leila, que cumple 19 años en menos de un mes, proviene de una familia humilde, tiene un título en cocina y dejó su empleo en un restaurante de Tetuán cuando se enteró del inicio de las intentonas colectivas para entrar en Ceuta.

“No quiero volver a Marruecos”, dice. “Ya que has llegado, no vuelvas. ¿Tienes la mano herida? Yo también tengo heridas en la pierna y en la mano. Pero a pesar de la humillación que sufrimos, Dios está con nosotras”, le contesta su amiga.

Con apenas 17 años, Lina sabe que la vida es difícil. Huyó de su casa con 15 años, ha vivido en la calle, con familias de acogida y en un orfanato. “Nos pegaban o nos privaban de la comida si desobedecíamos las órdenes”, recuerda.

Hoy vive en casa de un pariente sin agua ni electricidad, cursa primero de bachillerato y trabaja en una empresa de organización de bodas. “Estoy decidida a emigrar para buscar trabajo y empezar una vida nueva, porque los títulos en Marruecos no valen nada”.

“Marruecos es maravilloso”, le dice Lina a Leila en la llamada, y añade: “pero aquí no hay trabajo digno”. 

EFE

La situación en el territorio africano preocupa al Papa León XIV

El Papa León XIV dijo el domingo que estaba “siguiendo con preocupación la alarmante situación en Ceuta, pidiendo a Dios… que se encuentren soluciones de paz, estabilidad y justicia”.

La migración ha sido una de las prioridades del Papa León, algo que subrayó durante una visita reciente a las Islas Canarias, uno de los principales puertos de entrada de migrantes a Europa.

Rabat iniciará su propia indagatoria

Marruecos reconoció que unas 40 mil personas llegaron a la frontera en dirección a la ciudad de Ceuta y otras mil 135 a Melilla y admitió 11 muertos en territorio, diez de ellos ahogados.

La Fiscalía marroquí abrió “una investigación judicial sobre diversos actos y hechos asociados a estos eventos” con el fin de “revelar las responsabilidades y determinar las consecuencias jurídicos”.

Además, el país magrebí atribuye los hechos a una serie de factores superpuestos: “la explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa, el papel de las bandas de trata de personas y las interpretaciones erróneas de los datos legales y administrativos, que apuntaban a la ilusión de la posibilidad de acceder al espacio europeo con facilidad y sin consecuencias”.

Ceuta lidia con las secuelas de la ola migratoria

Ceuta ya no parecía una ciudad al límite el fin de semana, pero los acontecimientos de los últimos días siguen presentes en la mente de todos. 

Las tiendas de Ceuta reabrieron, y la habitual mezcla de residentes y turistas en la ciudad de 84 mil habitantes llenaba las terrazas al aire libre, los restaurantes y los cafés.

Pero la ciudad, que se enorgullece de ser hogar de cuatro culturas, seguía lidiando con las consecuencias del aumento repentino en la frontera, con los vecinos en desacuerdo sobre qué lo provocó y quién exactamente tiene la culpa.

La crisis humanitaria causada por la repentina llegada masiva de personas ha reavivado un debate sobre la inmigración en Europa y más allá. “Los jóvenes no tienen la culpa”, opina Mohamad Abdelkader Driss, de 44 años, un camarero en un restaurante de pescado frito del centro. “Si tu abres la frontera, claro que todo mundo entra, pero los jóvenes no tienen la culpa, la culpa la tienen los grandes y aparte los que mandan”.

Algunos migrantes que regresaron a Marruecos describieron una frontera que, en la práctica, estaba abierta y señalaron que las autoridades hicieron poco mientras veían a miles de personas cruzar.

Abdelkader lamentó lo ocurrido, pero sostuvo que quienes cruzaron la frontera se comportaron relativamente bien. “Podría haber pasado mucho más”, expresó.

Los barcos de la Guardia Civil española siguen buscando cuerpos de migrantes en las aguas cercanas al tramo de playa urbana que miles de personas franquearon hace días.

CT

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