Tu próximo auto será más caro por culpa de tu iPhone
La pandemia produjo un aumento considerable en el precio de los autos. En México, por ejemplo, esa subida fue en promedio de 40% entre 2020 y 2025, aunque hubo casos de aumentos mayores. Esa escalada de precios se debió a que la industria automotriz se asustó con los cierres de mercado y canceló compras a muchos proveedores, pero las cancelaciones que más la afectaron fueron las que hicieron con los fabricantes de microchips, que encontraron mercado inmediato, con mayor volumen de ventas y mayor margen de utilidad, en la industria electrónica.
Hoy, esto está pasando otra vez y ahora no porque la industria automotriz haya dejado de comprar, sino porque la de tecnología compra —de nuevo— más y más caro, para satisfacer la demanda global por productos que usan inteligencia artificial. A pocos les va a gustar enterarse que la solución a este problema viene de China.
Hace ya algunos años, muchas marcas anunciaron un futuro 100% eléctrico. Volvo, por ejemplo, en teoría a partir de 2030 solo tendría vehículos eléctricos. Hasta que en 2024 se dieron cuenta de que el mercado no era capaz de absorber esto a esa velocidad. Entonces, bajaron sus expectativas para que 10% —aunque estoy seguro que será más que eso— de sus autos aún utilicen motores de combustión al final de esta década.
Al igual que Volvo, muchas marcas pusieron reversa en sus planes de autos eléctricos y perdieron mucho dinero al apostar todo a eso. Ford, por ejemplo, perdió más de 23 mil millones de dólares al cancelar proyectos como la F-150 Lightning.
Honda tuvo su primer año de pérdida en la historia al cerrar su proyecto de eléctricos en Estados Unidos, que les costó 15 mil 700 millones de dólares. Como ellos se fueron muchos: Mercedes-Benz, BMW, Stellantis, General Motors. Esas pérdidas se deben principalmente a la reconversión o construcción de fábricas para hacer autos eléctricos, que no son tan parecidas a las de autos de combustión interna.
Para no perder todo, muchas han vendido y llegado a un acuerdo con empresas de tecnología para usar las baterías que iban a fabricar. Pero hubo casos, como Audi, en Bruselas, que tuvo que cerrar la fábrica del Q8 e-Tron y despedir a tres mil funcionarios.
Inteligencia artificial
La actual escasez de los microcomponentes se debe, como ya lo comenté, a las empresas que utilizan la inteligencia artificial (IA) en sus productos y la principal es la estadounidense Apple, seguida de Nvidia y Samsung. Su demanda por las HBM (High Bandwidth Memory) hace que su precio aumente y que sus fabricantes prefieran hacer productos a ellos que a los fabricantes de autos, que necesitan microprocesadores más durables que avanzados y por ello usan electrónica de generaciones anteriores como LPDDR4 y LPDDR4X. Para solucionar el problema de la escasez, marcas como XPeng, Geely, Li Auto y Nio, están trabajando para aumentar la capacidad de procesamiento de sus autos y acudir a la IA para acelerar su desempeño en el desarrollo de la conducción autónoma, por ejemplo. Con menores costos de producción que los occidentales, los chinos pueden darse al lujo de hacer eso y acudir a chips LPDDR5 y LPDDR5X. ¿Cómo quedan las marcas no chinas?
Viendo que los fabricantes de esa tecnología avanzada, como las coreanas Samsung y SK Hynix, bien como la estadounidense Micron, no les interesa producir chips de generación anterior, algunas empresas entendieron qué se necesitaba para satisfacer esa demanda y gigantes tecnológicos chinos como CXMT, YMTC y Puya ya lo hacen. CXMT, por ejemplo, está incluso desarrollando memorias de siguiente generación como LPDDR6, sin dejar de lado los componentes de grado automotor.
Las empresas no chinas están buscando soluciones, como hacer computadoras centrales más potentes y que controlen más sistemas, en lugar de varias mini centrales de cómputo que controlan distintos puntos. ¿Se imaginan que roben una computadora de un auto que ya use esa arquitectura de cómputo actualizada, cuánto costaría reponerla, junto con sus arneses? Aparte de eso sí, esto disminuiría el número de chips que se necesitan para cada auto, pero el central sería más caro y poderoso.
El tema es que aún se está trabajando en una solución y para muchos, como los estadounidenses, que la solución sea usar chips antiguos “Made in China” no les hace mucha gracia. Pero cuando quieras renovar tu Corolla en el futuro y te cobren más que hoy por él, la culpa será del iPhone que traes en la mano.