Se fueron los gigantes de taquilla; quedaron los que saben ganar
Las Grandes Ligas se quedaron sin sus dos mayores imanes de taquilla y televisión cuando se aproxima la Serie Mundial. Los Yankees de Nueva York fueron eliminados por Tampa Bay y los Dodgers de Los Ángeles, bicampeones y grandes favoritos al tricampeonato, sufrieron una humillación todavía mayor: Milwaukee los barrió en cuatro encuentros.
Lo de los Dodgers exige una crítica severa. Reunieron una concentración extraordinaria de talento con Shohei Ohtani, Mookie Betts, Freddie Freeman, Will Smith, Max Muncy, Teoscar Hernández y Kyle Tucker, mientras su pitcheo incluía a Tarik Skubal, Yoshinobu Yamamoto, Blake Snell, Tyler Glasnow, Edwin Díaz, Roki Sasaki y Justin Wrobleski. Milwaukee, con recursos considerablemente menores, ganó 103 encuentros y terminó siendo el mejor equipo de las Mayores.
Los Cerveceros estuvieron abajo y consiguieron recuperarse para ganarlos todos. Ni siquiera cuando Ohtani despertó con un cuadrangular de tres carreras y colocó a Los Ángeles adelante 4-0 en el último compromiso pudieron los Dodgers conservar la ventaja. Terminaron perdiendo 6-4 frente a su propia afición y despidiéndose del tricampeonato.
Y Dave Roberts no puede escapar al cuestionamiento. Las decisiones sobre el orden ofensivo, la administración del bullpen y la incapacidad para corregir las deficiencias de un equipo repleto de figuras obligan a una revisión profunda.
Pat Murphy construyó un equipo donde Jackson Chourio, William Contreras, Christian Yelich, Brice Turang y Garrett Mitchell aportaron recursos distintos, mientras Jake Bauers terminó convertido en Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato. Jacob Misiorowski, uno de los brazos jóvenes más prometedores del beisbol, forma parte de una estructura que combina talento y profundidad con Robert Gasser, Logan Henderson y un bullpen formidable.
Romero, relevista zurdo estadounidense de ascendencia mexicana, tendrá la oportunidad de disputar la Serie Mundial junto con Joey Ortiz, infielder también de raíces mexicanas. Ambos integran un conjunto que regresa al Clásico de Otoño después de 44 años y buscará conquistar el primer campeonato de su historia.
Milwaukee llegará con varios días de descanso para recuperar lanzadores y la ventaja de localía que le otorgan sus 103 victorias. American Family Field recibirá los primeros dos encuentros y, si fueran necesarios, los compromisos sexto y séptimo.
Tampa Bay derrotó ayer 3-1 a Cleveland, consiguió su segunda victoria consecutiva después de encontrarse abajo 1-2 y ahora domina la Serie de Campeonato por tres encuentros contra dos. Los Rays regresan a su estadio necesitando solamente una victoria en dos oportunidades para conquistar el banderín. Cleveland, en cambio, está obligado a ganar ambos partidos como visitante para sobrevivir.
Especial reconocimiento merece Jonathan Aranda, primera base nacido en Tijuana, protagonista de la recuperación ofensiva del sábado con tres imparables y dos carreras producidas. Su presencia abre la posibilidad de una Serie Mundial con un mexicano nacido en nuestro país frente a Joey Ortiz y JoJo Romero, estadounidenses de ascendencia mexicana.
Milwaukee nunca ha sido campeón mundial, Tampa Bay tampoco y Cleveland no conquista la corona desde 1948. Los Cerveceros tienen mejores antecedentes, descanso y localía, pero enfrentarán a un adversario que habrá demostrado capacidad para superar enormes dificultades.
Tampoco podemos ocultar que una Serie Mundial sin Dodgers ni Yankees tendrá menor atractivo comercial. Pero una cosa es el negocio y otra el beisbol. Podemos tener menores audiencias y, simultáneamente, disfrutar grandes actuaciones, partidos cerrados, lanzadores dominantes y encuentros resueltos mediante una sola jugada. Porque los millones compran estrellas, la fama vende camisetas y las marcas llenan estadios, pero ninguna de esas ventajas consigue por sí sola los cuatro triunfos necesarios para levantar el trofeo. Y aunque Milwaukee parezca ligeramente favorito, conviene recordarlo: nadie es campeón antes del último out.