Rocha Moya en Culiacán y Amílcar Olán en los Alpes
Cuando el asunto de Rubén Rocha Moya -ex gobernador de Sinaloa- sigue en el aire, sin que lleguen las pruebas que den sustento a la petición de detención y extradición a los Estados Unidos y que, de paso, pongan en duda la credibilidad del Gobierno de México, al oficialismo le llega otra “papa caliente” en la figura de Jorge Amílcar Olán Aparicio, el empresario tabasqueño a quien se le vincula con la obtención de contratos millonarios en la administración anterior gracias a la cercanía con el hijo del ex presidente -del mismo nombre- Andrés Manuel López Obrador.
A Rocha Moya, de quien se sospecha aquí en México de su asociación con la facción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa, hasta el momento, todas son versiones verbales y sospechas, por lo que las autoridades mexicanas no han querido “meter las manos”. Mientras que, en el caso de Olán Aparicio -quien fue ubicado en Suiza gracias a una investigación de TV Azteca-, son investigaciones periodísticas en las que hay audios que lo vinculan con redes de contrabando de combustible, como operador de una red de tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito, delitos fiscales, supuestas asociaciones para extorsión en Tabasco y presunto financiamiento irregular o aportaciones privadas no transparentadas en campañas políticas, entre otras cosas, por lo que pudiera haber los elementos necesarios para abrir una investigación por parte de la Fiscalía General de la República.
Sin embargo, a pesar de las evidencias periodísticas que involucran al empresario tabasqueño -radicado en el centro turístico de Lugano, Suiza, muy cerca de la frontera con Italia, país con el que, por cierto, no se tiene un tratado bilateral de extradición-, es poco probable que se le persiga, según se desprende de las mismas declaraciones de la Presidenta Sheinbaum ayer por la mañana. Aunque dijo que “si la Fiscalía tiene suficientes elementos para cualquier persona, cualquiera, no importa dónde sea, para abrir una carpeta de investigación, que lo haga, y si hay suficientes elementos en la investigación, que solicite a un juez que le corresponda”, advirtió muy claramente: “Pero no es un dicho de un medio de comunicación, es realmente pruebas que hagan que una Fiscalía, cualquiera que esta sea, estatal o federal, abra una investigación”.
Como quien dice, no pasará nada. ¿Quién va a proporcionar las pruebas? ¿Quién le va a solicitar a un juez que se inicie el proceso? Sencillamente, todo quedará igual. Rocha Moya, de descanso en su casa en Culiacán, y Olán Aparicio, disfrutando del paisaje de los Alpes al Sur de Suiza.
Usted, ¿qué opina?