Ideas

Recuerdos de Tolito

Un amable y solitario lector me escribió un poco desilusionado porque pensaba que Tolito era un tipo padrotón, algo así como un hijo de político casado con rica, algo así como viviendo a todo trapo en Estados Unidos, gracias exclusivamente a su humanidad y a sus cualidades corpóreas; pero no, si bien es que Tolito sí se veía a sí mismo como tal, era en realidad un sujeto mandilón o como dicen los gachupines, un calzonazo y sufría la amable dictadura de la tía Meme.

Pero yo también prefiero verlo como él se veía a sí mismo. Sin embargo, recuerdo gratamente sus amores y pasiones, ya les conté que a los 12 años una chica lo despreció y dicho en castellano, si fuera en esta época lo hubieran acusado de acosador, pero en aquel tiempo simplemente era un pretendiente despechado que, enfadado por el rechazo, fue y clavó una carta con un puñal en la puerta de la casa de la chica y la carta decía que se iba a suicidar. Días después se encontró con ella, que estaba muy disgustada porque, según dicho, ella había lucido los niveles del amor al que llegaba por ella y Tolito le dijo que de menso se hubiera matado.

La ventaja es que sus grandes pasiones, que eran más bien rechazos femeninos, se le cambiaban rápido porque él consideraba que las bonitas atraían por bonitas y las feas por extrañitas; esto es, agarraba parejo, cualquier cosa que se moviera, pero nunca con majadería. Era amoroso pero enfadoso y a ratos, a falta de amores verdaderos, tenía los inventados.

Por ejemplo, tenía una prima llamada Paloma que era muy guapa y que, desde luego, como pareja no lo hubiera ni volteado a ver, pero él inventó un romance, del que ella nunca se enteró y a los que se los contaba por primera vez quedaban azorados de los alcances de conquista que tenía el tío, pero que no pasaban de su imaginación. Aunque si uno le movía tantito a la plática y le decía que sabía de su conquista, él continuaba con imaginaciones como que ya se iba a casar y ya había comprado refrigerador, estufa y todos los enseres de casa, y hasta una vez reconoció ante mí que su novia era bigotona y que después de decírmelo, se quedó pensando y me dijo “ay, para qué te lo dije, a ti no se te olvida nada”.

Y en realidad dicen que la memoria es la inteligencia de los pellejos. Y yo he descubierto que soy muy inteligente porque creo que si hicieran un concurso de saber inutilidades, puede que no ganara el primer lugar, pero quedaría fácilmente en el top five y como prueba me acuerdo de cuando llegó el Seven-Up a Guadalajara, acompañé a un amigo a una tienda, donde pidió un Siete-Up, se burlaron de él y acabó a moquetes.

A la mejor a usted le pasó algo así cuando descubrimos que nos queríamos volver gringos.

@enrigue_zuloaga

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