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Reclutamiento delincuencial 2.0

En apenas seis días, entre esta y la semana pasada, desaparecieron seis jóvenes de Jalisco entre los 14 y los 18 años.

El momento en que ocurren y el modus operandi utilizado, nos colocan ante un nuevo punto de inflexión en los casos de reclutamiento delincuencial forzado, esta creciente modalidad que agrava nuestra crisis humanitaria de las desapariciones, porque se cometen principalmente contra jóvenes y adolescentes.

Primero fue el caso de Flor Yoselin Espinoza Contreras, Elvira Montserrat Guzmán Mascorro y José Israel Ramos Mejía, de 18, 14 y 17 años respectivamente, quienes el 25 de junio fueron privados de su libertad cuando esperaban el camión en la comunidad de “El Zancudo”, sobre la carretera 544, en la delegación Ixtapa de Puerto Vallarta. Se dirigían a su ceremonia de graduación ya que acababan de concluir sus cursos en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Jalisco (CECyTEJ).

Cinco días después, el 30 de junio se registró la desaparición de los menores de edad Justin Enrique Torres Sandoval, Jordan Isaac García López y Christopher Alfredo Sandoval Muñoz, de 15, 14 y 15 años, quienes fueron vistos por última vez en la Colonia Lomas del Paraíso, de Guadalajara, luego de que habían asistido a su acto de graduación de la Secundaria Técnica número 113.

Hay al menos tres factores que nos advierten que podríamos estar ante una nueva tendencia en el reclutamiento de jóvenes y adolescentes para engrosar las filas del crimen organizado, ante el endurecimiento de las medidas tomadas en las centrales camioneras donde antes citaban a sus víctimas con el mismo fin:

1) Se trata de desapariciones grupales, que se suman a otras que ya se habían cometido en un periodo mayor de tiempo, de jóvenes de 18 años o menos.

2) En los dos casos las víctimas acababan de concluir sus estudios de educación media, y su desaparición coincide con el día que iban o salían de sus ceremonias de graduación. Esto podría revelar que el fin de cursos está siendo un momento de vulnerabilidad en los que se debe cuidar especialmente a los adolescentes.

Y 3) En el caso de las y el estudiante del CECyTEJ de Puerto Vallarta, las víctimas han tenido comunicación con sus familias. Sólo les dicen que están bien, pero que no pueden regresar aún, sin aclararles cuál es su paradero, y lo que más llama la atención, porque es la primera vez que ocurre, es que les exigen retirar las fichas de búsqueda que las autoridades emitieron cuando denunciaron sus desapariciones. La madre de Justin, en el caso de la Secundaria 113, comentó que le hicieron llegar un mensaje, presuntamente de su hijo, en el que le decía que se iría tres meses a la sierra, como también él le habría comentado a algunos de sus compañeros de escuela.

Estamos, pues, ante nuevos modos y rutinas de operación delincuencial. Una especie de reclutamiento 2.0 del crimen organizado que las autoridades deben desmantelar cuanto antes.

jbarrera4r@gmail.com

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