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El algoritmo de Sheinbaum

Mentira. El desabasto de medicinas e insumos no es producto de un algoritmo en el mundo virtual. Esa carencia provoca una caída notable de las consultas y la programación de operaciones para pacientes graves hasta un año después, lo que ha provocado muertes. Mentira. No hay condiciones salubres donde, por definición, deberían existir, una situación que recientemente causó la muerte de nueve bebés recién nacidos. Sus colaboradores engañan a la Presidenta Claudia Sheinbaum. Ni está resuelto el abastecimiento ni un algoritmo, cuya tonta autoría se desconoce, lo ha inventado. El sistema público de salud está en crisis tras la destrucción que hizo su antecesor y jefe político, Andrés Manuel López Obrador.

La Presidenta aseguró ayer que no se puede extrapolar lo que sucede con una crisis en el sector salud, con lo que regresó al discurso ideológico y reduccionista de que todo se trata de una campaña de la derecha alimentada por robots digitales. Incurre en una parcialidad de variables que le impide analizar objetiva y autocríticamente lo que está sucediendo, detonante de la explosión social de los últimos cinco días.

Protestas y manifestaciones en varias ciudades unieron demandas salariales y reclamos por carencias, deficiencias y maltratos. El catalizador fue la movilización de los trabajadores del Seguro Social para exigir que el incremento salarial del absurdo 2.6% que les habían otorgado —por debajo de la inflación— se elevara al 10% que el Gobierno dio a los maestros, a quienes quiere utilizar con fines electorales.

Hay al menos siete sectores, organizaciones y colectivos relevantes vinculados con las protestas y las denuncias por desabasto, con puntos de convergencia, pero agendas distintas. Están los médicos, enfermeras y personal administrativo del Seguro Social, a quienes se han sumado trabajadores del ISSSTE, Pemex, el Metro y el sector eléctrico. Pero también están quienes han encabezado las protestas, como la organización civil Nariz Roja, que ha promovido movilizaciones contra la falta de medicamentos, especialmente para pacientes con cáncer, y los colectivos de padres de niños con cáncer, que reclaman el suministro oportuno de quimioterapias y medicamentos indispensables para sus tratamientos.

La coalición Cero Desabasto, que documenta la falta de medicamentos y promueve el acceso efectivo a tratamientos, dio a conocer hace pocas semanas 12 mil 974 casos de falta de medicamentos entre 2019 y el 16 de julio pasado. La coalición también se encuentra en las calles protestando, al igual que la organización Justicia Contra el Cáncer, que apoya a pacientes mediante acciones jurídicas frente a la falta de atención y medicamentos. Esta última muestra una faceta distinta del reclamo callejero al utilizar los tribunales para presentar demandas laborales y educativas.

Las autoridades federales han optado por enfrentar la parte más visible de estas movilizaciones, que el 9 y 10 de octubre pasado paralizaron 20 vialidades y hospitales en la Ciudad de México y extendieron la protesta a varios estados. La respuesta se enfoca en los trabajadores del Seguro Social y sus demandas laborales. Es una respuesta política a un movimiento que, por definición, es político y que tiene organización y capacidad de expandirse rápidamente, características de las que carecen las organizaciones sociales, a las que el Gobierno está ignorando, como lo ha hecho sistemáticamente. Mientras tanto, sus colaboradores le dicen a Sheinbaum que no tienen razón para quejarse porque las medicinas sí están llegando a los hospitales. Es el famoso algoritmo de Sheinbaum.

El principal engaño a la Presidenta proviene de una persona de toda su confianza, brazo del superpoderoso ministro sin cartera Pepe Merino: Eduardo Clark, subsecretario de Salud y responsable de los servicios de atención médica. Clark le ha dicho a Sheinbaum, y lo repite públicamente, que el abasto de medicamentos está resuelto en un 97%. La crítica en la industria es que ha bajado el número de claves de medicamentos, lo que Clark rechaza. Pero miente a la Presidenta y a todos.

El Seguro Popular, el programa público de salud creado en 2004, estableció el Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES), que constaba de 663 claves de medicamentos. López Obrador destruyó el Seguro Popular y creó el Instituto de Salud para el Bienestar, que destruyó el sistema público de salud, provocó el desabasto y encareció el costo de las medicinas, sin que se hayan tomado medidas contra quien lo dirigió por presuntos actos de corrupción y un faltante todavía sin explicación de alrededor de mil 500 millones de pesos. En abril de 2023, la Cámara de Diputados aprobó su desaparición, disolución y reemplazo por el IMSS-Bienestar.

El IMSS-Bienestar fue una herencia de López Obrador que continuó el declive. Tiene actualmente 147 claves, de las 663 que llegó a haber y las 450 con las que comenzó el sexenio de Sheinbaum, con un nivel de abasto promedio del 65%. Cuando se analizan los porcentajes de claves y abasto, se puede entender la baja cobertura que tiene la gente en el sistema público de salud, que se supone tendría cobertura universal.

Un botón de muestra es el Estado de México, donde los inventarios de medicinas en cada centro de salud están al 60%. Esto acentúa la deficiencia porque, de las casi 380 claves de medicamentos en el primer nivel de atención, en la actualidad, con 40% más dinero y compra consolidada, se compran solo 139 claves bajo el nuevo esquema de salud. Ni así se resuelve el problema del abasto, que llega a apenas 60%, lo que equivaldría a solo 30% si se comparara con el cuadro básico anterior.

Clark aseguró a principios de año que el problema del desabasto lo agravan los distribuidores de medicinas porque no cumplen. Es una verdad limitada. Está obligando a los distribuidores a abastecer, bajo amenazas de multas aplicables en un mes si no lo hacen, pero sin pagar los servicios ya realizados. El Gobierno debe más de mil 300 millones de pesos a los proveedores de medicinas e insumos de salud, lo que dificulta el suministro. Clark ha estado diciendo que la compra consolidada de este año resolverá el desabasto. Fuentes de la industria señalan que, aunque pudiera alcanzarse la meta —con la reducción notable de las claves de medicamentos—, la desorganización provocará que el gasto se incremente alrededor de 200 por ciento.

La Presidenta Sheinbaum, sin embargo, sigue pensando parcialmente y la información que le proporcionan no le permite tomar decisiones de calidad. No debería extrañarnos. Lo mismo sucede con la mayoría de los otros temas de su Gobierno, sin que sea capaz de ver lo engañada que vive en Palacio.

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