¿Quién le pide pruebas al árbitro?
Hoy se cumplen dos años de una decisión que Guadalajara esperó hasta el último minuto. El 29 de septiembre de 2024, la Sala Superior del Tribunal Electoral cerró la impugnación de la elección municipal. Al día siguiente, Verónica Delgadillo rendiría protesta como la primera mujer elegida para gobernar la ciudad.
Había salido del Senado diez meses antes entre reconocimientos de legisladores de Morena, PAN, PRI, PRD y Movimiento Ciudadano. Sus diferencias partidistas no les impidieron reconocer su trabajo. Después vino una elección que Vero Delgadillo ganó y cuya validez confirmaron el instituto electoral, el tribunal de Jalisco y la Sala Regional. Pero el cierre definitivo llegó en la víspera de su toma de protesta.
Litigar una elección es un derecho; resolverla con rigor y a tiempo es una obligación de las autoridades. La Sala Superior desechó el último recurso porque no cumplía los requisitos excepcionales para revisar el caso. Guadalajara sabía quién había ganado; lo que faltaba era saber cuándo terminaría jurídicamente la disputa. Para una ciudad que está por cambiar de gobierno, esa diferencia importa.
Más de cuatrocientas mujeres de distintos partidos y ámbitos de la vida pública pidieron entonces una resolución. Su intervención no decidió el fallo ni sustituyó a los jueces. Registró la urgencia de una ciudad y expuso una pregunta incómoda: ¿cuántas veces tiene una mujer que demostrar que la eligieron y hasta cuándo puede exigírsele que espere para tener certeza?
Este antecedente vuelve concreta la decisión que prepara hoy el INE: nombrar a quien presidirá durante siete años el organismo electoral de Jalisco. Entre quienes decidirán están tres consejeros incorporados este año al instituto nacional. La Cámara de Diputados reservó inicialmente los expedientes de su selección; después ordenó publicar versiones que protegieran los datos personales.
Si la primera alcaldesa electa de Guadalajara tuvo que defender en cada instancia la validez de su triunfo, ¿por qué los expedientes de quienes hoy nombrarán al próximo árbitro estuvieron bajo reserva? La Cámara rectificó, pero el episodio dejó una exigencia pendiente: conocer los méritos, los criterios y las razones que sostienen una designación. No basta con que el nombramiento sea legal; debe poder explicarse a quienes vivirán sus consecuencias.
Hace dos años, Guadalajara llegó a la víspera de la toma de protesta esperando una resolución definitiva, pese a que la elección ya había sido confirmada en las instancias anteriores. Esa experiencia explica por qué importa quién preside el IEPC: cuando una elección se disputa, la autoridad que la organizó debe poder sostener sus decisiones con pruebas, claridad y oportunidad.
Mañana, cuando vence el plazo para designar a la persona que presidirá el IEPC durante siete años, le toca al INE responder ante Jalisco. Debe explicar qué méritos distinguen al perfil elegido, cómo evaluó su independencia y por qué confía en que podrá conducir la próxima elección. Si esas razones solo aparecen cuando sus decisiones sean impugnadas, el INE habrá trasladado a la ciudad el costo de una designación que hoy está obligado a justificar.