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¿Quién escucha a la Presidenta?

En su segundo informe de Gobierno, la Presidenta Sheinbaum aperturó su mensaje con la siguiente frase: “Hemos ejercido el Gobierno con honradez y austeridad republicana. Tenemos claro que los recursos públicos son del pueblo y deben ejercerse para su beneficio. Los servidores públicos tenemos la obligación de comportarnos con profunda responsabilidad, pero, al mismo tiempo, con sencillez y humildad. Durante muchos años, mientras millones de mexicanas y mexicanos trabajaban todos los días para salir adelante, el Gobierno se fue alejando de la gente, de sus necesidades y de su realidad. Se utilizaban los recursos públicos para excentricidades y lujos, y se Gobernaba para unos pocos. Eso terminó con la llegada de la Cuarta Transformación, y lo digo claro: debe continuar de esa manera”. ¡Ajá!

¿Quién escucha a la Presidenta? El día de su informe, se encontraban personajes que han sido objeto de cuestionamientos por su lógica de dispendio mientras están en el poder, por ejemplo, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, de quien hoy se sabe, acumula 166 vuelos en aviones privados, 97 a su nombre y 69 a nombre de su esposo. La gobernadora dice que lo hace porque tiene que combinar su papel de mamá con el de gobernadora, justo porque muchos de esos vuelos son a la Florida y otros lugares turísticos de Estados Unidos a donde lleva a sus hijos a vacacionar. Por eso los justifica con su labor de maternaje. La gobernadora estaba ahí en el informe, y no sabemos si ella escuchó este mensaje de la Presidenta, solo sabemos que la dirigencia de su partido se deslindó de su actuación. El lado positivo de esto es que a esa gobernadora aún no le han quitado la visa, a diferencia de la alcaldesa de Benito Juárez en Cancún. 

¿Será Andy López Beltrán el que haya escuchado este mensaje de la Presidenta? En los hechos, parece que no, a juzgar por sus costosas comidas y reuniones privadas en restaurantes de lujo, y al tener el cinismo de publicar un mensaje en Instagram felicitando a la Presidenta señalando que ella hablaba de la honestidad como algo que se demuestra con acciones y no con discursos. Andy entonces sangró de la boca porque se mordió no solo la lengua, sino también la cola. Tampoco él escucha a la Presidenta, al contrario, parece siempre desafiarla. 

Qué decir de todos aquellos políticos de Morena que han sido evidenciados en sus viajes de lujo, sus relojes de alta gama, sus joyas o su vestimenta costosa. Qué decir de esos políticos morenistas evidenciados en viajes de lujo, comidas en el extranjero en restaurantes con estrellas Michelin. Entonces, ¿quién está escuchando a la Presidenta? 

Estos dos años de su Gobierno, lo confieso, a veces me he cansado de verla vestida en un mismo personaje: aretes discretos y sin joyas, trajes o vestidos confeccionados a la medida con detalles de artesanía mexicana, el mismo tipo de zapatos en tres diferentes colores. Ella confeccionó su personaje y de él no ha salido.

En cambio, entre muchas personas de su partido, el lujo y la excentricidad son la constante que raya en la vulgaridad y la ofensa. Nicolás Alvarado, un gran periodista cultural, tiene un podcast que se llama “La Pinche Complejidad” y en uno de sus capítulos, se concentra en un tema que se titula “el lujo pasó de moda”. Les recomiendo mucho que se hagan fans de su podcast, pero, sobre todo, de este capítulo. Su explicación es que incluso las marcas de ropa, joyería y relojes llamadas “de alta gama” o de extremo lujo, han replanteado el sentido del lujo para alejarse de la excentricidad y la vulgaridad y centrarse en un estilo cómodo, cotidiano y útil para la vida, aunque sigan siendo costosas y poco accesibles para el común de los mortales. Muchas personas de Morena deberían escuchar este capítulo para comprender que el acceso al lujo no es significado de poder. 

Nadie de la clase política parece estar escuchando a la Presidenta, mucho menos los de su partido, nadie sigue su ejemplo. Cuando se cuestiona a las y los políticos que han quedado evidenciados sobre la falta de congruencia, suelen decir “es que he trabajado mucho para tener esto” y no, no es que trabajen mucho, es que para la Presidenta la congruencia de la medianía se centra en la de la personificación y la vivencia cotidiana. 

No sé hasta cuando el poder político de este país, siga significándose como una oportunidad de tener lujos y extravagancias que llegan a ser profundamente ofensivas y vulgares. Lo que sí sé, es que es un símbolo de profunda preocupación que nadie escuche a la Presidenta, aún estado frente a ella en uno de los mensajes más importantes para la nación, como lo es su informe de gobierno pero que al final, se convirtió en una pléyade de mensajes para Morena que solo juegan a ser pobres desde el discurso.

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