Ideas

Nos gusta Omar… pero su trabajo no

Claudia Sheinbaum tiene en Omar García Harfuch al colaborador ideal en la estrategia anticrimen. La última encuesta de “El Financiero” así lo confirma. La Presidenta es popular pase lo que pase, incluido en eso de “pase lo que pase” el salir reprobada en seguridad pública y lucha en contra del crimen organizado. Mandataria y secretario de Seguridad han logrado hechizar sin resolver. Nada mal en términos políticos.

En la encuesta publicada en “El Financiero” la Presidenta Sheinbaum es aprobada por 69% de los consultados. Lo notable, empero, es que justo en el renglón que la Mandataria más presume, el de la seguridad, los encuestados la desaprueban feo.

A la pregunta “¿Cómo calificaría la manera en que el Gobierno de Claudia Sheinbaum está tratando los siguientes aspectos…?”, los encuestados que dicen “muy bien o bien” al tema de Seguridad Pública son apenas 17%; y en el tratamiento al “Crimen organizado” solo 13% contesta “muy bien o bien”. 

De forma que la mandataria que presume una reducción en 52 por ciento del índice de homicidio doloso en apenas dos años, es respondida por la ciudadanía con un mensaje que más o menos dice que “esa baja no se traduce en mejora”. 

La duda es por qué tan malos números no impactan -o no aparentemente- la popularidad de la Presidenta. O dicho de otra forma, cómo es posible que el funcionario más protagónico de la estrategia anticrimen sea tan popular que ya hasta lo ven como presidenciable y al mismo tiempo su trabajo resulte tan mal valorado por la ciudadanía. 

Por lo pronto, y como dije al principio, tenemos que el tándem Sheinbaum-Harfuch hasta ahora ha logrado consolidar una imagen fuertemente disociada de la percepción de la calidad de su desempeño (los números sobre inseguridad en la encuesta de “El Financiero” son, en términos generales, malos desde que la serie se empezó a levantar en octubre de 2024). 

No sobra decir que en otra parte de la encuesta, al ser consultados sobre “¿cuál es el principal problema que hay en el país hoy?”, el rubro “inseguridad pública/crimen” es por mucho el más mencionado con 57%; en segundo lugar, 11% de la gente dice que “Economía/desempleo”, y -digno de estudio si me preguntan a mí- solo el seis por ciento responde que la “corrupción” (ojo, la encuesta fue levantada antes del 20 de octubre, cuando apenas iban a comenzar a circular los impúdicos audios del Taddei-gate; pero estarán de acuerdo en que ni modo de pensar que este del INE es el primer caso del sexenio donde la corrupción luce insoportable).   

Algo están haciendo bien en términos de imagen pública la dupla Sheinbaum-Harfuch. 

¿Es que lograron encapsular el tema de la delincuencia -común y organizada- a un asunto de números y no de personas o víctimas? ¿Es que cuando hay un caso grave -como Bernardo Bravo y Carlos Manzo en Michoacán hace un año- se abocan y dan resultados? ¿O es que simplemente le caen bien a la gente a pesar de que esa misma ciudadanía les reprueba?

Y quién puede descartar que el secreto resida en Omar, quien es apapachado donde quiera que va por aquellos que, conscientes de que su lucha es descomunal (que los criminales estaban megaempoderados antes de que él llegara a hacerse cargo del broncón), al menos ven en él a alguien que proyecta carácter y se juega el pellejo. Quizá. Pero de que él y la presidenta deberían hacer algo para mejorar sus otros números, que ni que. 

Temas

Sigue navegando