Misiones policiales, non gratas en Jalisco
Si algo ya les quedó claro a los agentes o capacitadores policiales de la Ciudad de México u otras partes del País a los que encomiendan misiones en Jalisco, es que algo pasa, pero no son bienvenidos a estas tierras y su presencia incomoda al grado que han sido víctimas de agresiones, incluso mortales.
El último caso se dio la semana pasada cuando dos agentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSPC), que encabeza Omar García Harfuch a nivel federal, fueron sorprendidos por civiles armados que llegaron a bordo de dos vehículos para someterlos, bajarlos del vehículo sedán que conducían, y robarles sus armas cortas y largas, así como pertenencias personales, cuando hacían labores de inteligencia policial en una plaza comercial ubicada en la Avenida Acueducto, en la Zona Dorada de Zapopan.
Por fortuna, a ellos no los privaron de la libertad como sí pasó en noviembre del año pasado con dos compañeros suyos de la misma dependencia, que llegaron también con instrucciones de investigar para desarticular células criminales que operan en Jalisco.
En aquella ocasión, los agentes fueron atacados por Paseo de los Virreyes, en la prolongación de la Avenida Naciones Unidas hacia el Periférico, también en la Zona Dorada de Zapopan. Se encontraron siete casquillos en torno al vehículo Nissan Sentra, color gris, que permanecía prendido, presentaba impactos de bala y manchas de sangre. Fueron liberados por sus raptores varios días después en el municipio de Magdalena, Jalisco.
También en marzo del año pasado, se atacó a capacitadores policiales que habían trabajado en alguna ocasión con el Consulado de Estados Unidos y que acababan de terminar de dar una capacitación a policías de la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco, en la Universidad Policial del Estado (Unipol). La agresión se dio en una taquería de la colonia Parques de Tlaquepaque, donde los sicarios asesinaron a los reconocidos instructores César Gustavo Guzmán, ex elemento de la Interpol, presidente de una empresa de capacitación policial conocida como ASIS Internacional Occidente, y Carlos Amador Chavela, ex subdirector de la Fuerza de Tarea de la Policía de Hidalgo. Resultó también herido Pablo Cajigal del Ángel, analista de inteligencia y ex funcionario de reclusorios en Chihuahua.
Versiones extraoficiales hablan de que en la camioneta que llegaron a la taquería localizaron un GPS oculto, que habrían instalado para rastrear el vehículo, cómplices de los agresores.
También en Zapopan, en noviembre de 2021, se privó de la libertad a dos elementos de la Marina Armada de México, a quienes liberaron tres días después en Puerto Vallarta.
A reserva de que existan otros casos similares que no se hayan hecho públicos, están ya al menos estas cuatro agresiones a policías enviados a Jalisco en menos de cinco años y que se mantienen impunes.
La pregunta obligada por ello es si desde dentro de las corporaciones policiales, por elementos coludidos con el crimen organizado, es de donde están saliendo los pitazos que colocan a nuestra entidad como un territorio en el que las misiones policiales son “non gratas” y se ponen en alto riesgo.