Mil 600 dientes de leche
Encontrar restos de personas incineradas o sepultadas de forma clandestina debe ser escalofriante, inimaginable; estar removiendo tierra y cenizas buscando a un ser querido, aberrante, terriblemente doloroso… y que entre las osamentas también encuentren restos de niñas y niños es monstruoso, brutal.
En los últimos cinco años, el colectivo “Buscando Cuerpos en Todo México” ha encontrado unos mil 600 dientes de leche, de niños y niñas, en fosas clandestinas de Zacapu, Michoacán, según ha denunciado su fundadora, Margarita López. Incluso, la madre buscadora y también exdiputada ha señalado que en la Barranca de Santa Rita encontraron cráneos que podrían pertenecer a infantes.
El hecho es estremecedor. Y si tomamos en cuenta que, en promedio, a los tres años un pequeño ya tiene sus 20 dientitos de leche, los restos podrían ser de más de 80 niños y niñas, de entre uno y seis años de edad. Pero hasta ahora no hay información oficial de cuántas piezas dentales han encontrado, ni a quiénes corresponden, ni la edad probable, tiempo y circunstancias en que murieron. Y la Fiscalía General de Michoacán negó en sus redes sociales tener registro de los casos.
“Esta institución no cuenta con registro del hallazgo de piezas dentales atribuidas a menores en Zacapu. Lo anterior en relación al material difundido en medios de comunicación y redes sociales”, publicaron este jueves en @FiscaliaMich de X.
Las primeras piezas dentales las encontraron entre 2021 y 2023, en Zacapu. Las buscadoras detectaron humo cerca de un basurero y, al acercarse, descubrieron que era un horno clandestino, con restos humanos dentro. Al revisar entre las cenizas, un perito que las acompañaba habría identificado una pieza dental infantil, según ha informado Margarita López. Entonces, comenzaron a utilizar herramientas de cribado más pequeñas para “colar” o filtrar las cenizas y localizar los dientitos.
Un solo diente de un niño o niña encontrado en un horno, sitio de exterminio, debe indignarnos y obligarnos a voltear a ver lo que está pasando en México con la desaparición de jóvenes y adultos. Es una de las expresiones más brutales y de crueldad a las que nos estamos enfrentando como sociedad.
Para corroborar a cuántas víctimas corresponden, las posibles edades y bajo qué circunstancias murieron, se necesitan pruebas de ADN y análisis científicos. Algo que podría tardar años ante la crisis forense que enfrenta el país, sin personal especializado, infraestructura ni capacidad de identificación.
En México, hasta junio de 2025, había más de 128 mil personas desaparecidas y más de 70 mil cuerpos bajo custodia del Estado sin identificar, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). ¿Qué hace falta para sensibilizar sobre este tema y su gravedad?
La noticia es escalofriante y ha atraído la atención a nivel nacional e internacional. Cada diente de leche significa que hubo un niño o niña, con una historia, una familia y un futuro que no llegó. Hay que devolverles nombre y apellido. Cada resto que es localizado no debe convertirse en más cifras ni dejarse guardado en el olvido institucional y la apatía de las autoridades. En cada desaparición debe aclararse qué sucedió, garantizar que haya justicia y que no se vuelva a repetir.