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Mejor se hubieraquedado callada

Sepulcral fue el silencio de ayer de la Presidenta Claudia Sheinbaum cuando se le abordó —en su gira por Yucatán— sobre los dos exfuncionarios de Sinaloa que se entregaron a las autoridades estadounidenses —Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública, y Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas—, quienes son acusados de estar ligados al narcotráfico, por lo cual el gobierno de Estados Unidos había solicitado su detención y extradición. A la mandataria se le preguntó en tres ocasiones y en tres lugares diferentes durante la visita; en dos guardó silencio y en una solamente dijo: “Gracias, gracias”.

Ah, pero durante su discurso en uno de los actos, estableció que “Nadie, ninguna persona que no sea honesta, que no sea honrada, puede esconderse bajo el halo de la transformación del pueblo de México… Este es un movimiento honesto, honrado, que le cumple al pueblo”, pero advirtió a Washington —sin mencionarlo—: “Ningún gobierno extranjero le va a arrebatar la transformación al pueblo de México”, refiriéndose obviamente a la solicitud de extradición de los 10 funcionarios sinaloenses, entre los que se incluye al gobernador con licencia Rocha Moya.

Mi pregunta es, ¿esa misma posición se la habría planteado a Donald Trump en la llamada telefónica que sostuvieron el viernes por la mañana?

Sobre esa llamada —la número 18 que han sostenido—, Sheinbaum escribió en las redes sociales —en 42 palabras— que fue “... una cordial y excelente conversación… reafirmamos el trabajo que estamos haciendo en seguridad y las pláticas sobre comercio. Acordamos hablar nuevamente y continuar el diálogo”.

Hagamos una sencilla reflexión sobre esa llamada: la conexión telefónica se realizó cuando Trump venía a bordo del Air Force One —avión presidencial— a su regreso de China. Con él venían una delegación empresarial, entre los que se encontraban los más altos ejecutivos de compañías tecnológicas, financieras e industriales, como Elon Musk, de Tesla y SpaceX; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; Larry Fink, de BlackRock; Kelly Ortberg, de Boeing; Ryan McInerney, de Visa; Stephen Schwarzman, de Blackstone; Jane Fraser, de Citi; Michael Miebach, de Mastercard; David Solomon, de Goldman Sachs; Brian Sikes, de Cargill; Jacob Thaysen, de Illumina, y Lawrence Culp, de GE Aerospace, además de Marco Rubio, secretario de Estado, y Pete Hegseth, secretario de Defensa, entre otros. Los temas a discutir con estos personajes sobre las conclusiones de la crucial visita a Beijing, la guerra con Irán, la logística a seguir con los aliados estadounidenses que están molestos con Washington por la crisis económica provocada por el conflicto y muchos otros temas, ¿usted cree que Trump se iba a tomar 8 minutos —que fue la duración de la llamada— para hablar con Sheinbaum y tener “... una cordial y excelente conversación… Acordamos hablar nuevamente y continuar el diálogo”? Por supuesto que no.

Trump debió haber hablado sobre la extradición pendiente, además de que ambos mandatarios ya estaban enterados de la detención de los dos inculpados y cuáles serían los siguientes “pasos a seguir” en las cuestiones de seguridad. Lo mejor hubiera sido que Claudia se hubiera quedado callada sobre la llamada, como lo hizo cuando le preguntaron sobre los detenidos. Y sobre las advertencias a la Casa Blanca, todos sabemos que son mensajes para el “pueblo”, cuando la realidad es otra.

Usted, ¿qué opina?

daniel.rodriguez@dbhub.net

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