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Los dinosaurios: extintos, pero en la cima de Hollywood

¿Qué tienen las películas de dinosaurios que siguen fascinando al gran público? El acervo de películas protagonizadas por dichas criaturas prehistóricas es amplio y diverso: la indeleble e insustituible joya de la corona es, por supuesto, “Jurassic Park” (1993), cinta dirigida por Steven Spielberg que sigue cautivando a las audiencias. Sin embargo, títulos como “El mundo perdido” (1960), “La tierra que el tiempo olvidó” (1974), “Pie pequeño” (1988), “Un gran dinosaurio” (2015) o hasta la excéntrica “VelociPastor” de 2018 (en la que un cura adquiere la habilidad de convertirse en dinosaurio) han logrado conquistar a públicos de distintas generaciones, edades y gustos. Hoy el caudal del cine de dinosaurios crece gracias al estreno de la flamante “El final de la Calle Oak” (2026).

Un matrimonio en crisis (Anne Hathaway, Ewan McGregor) y sus dos hijos descubren que su vecindario ha sido invadido por dinosaurios. Pronto les será revelada la causa de dicho fenómeno y tendrán que afrontar grandes peligros si quieren sobrevivir.

Con los desplantes que caracterizan a los mejores creature features de la gran pantalla y narrada en clave de cine de supervivencia y ciencia ficción, “El final de la calle Oak” es la nueva cinta de David Robert Mitchell, cineasta detrás de dos de las piezas más destacadas del cine de género de la década pasada: “Está detrás de ti” (“It Follows”) y “El misterio de Silver Lake” (“Under the Silver Lake”). El oriundo de Michigan vuelve a ofrecernos una lectura fresca de los géneros que más nos gustan, explorándolos muy a su modo y dibujando por fuera de la raya.

Ciertamente, este nuevo filme es (al momento) el más comercial de su breve filmografía: hay efectos visuales, hay acción, hay estridencia, hay secuencias filmadas con cámaras IMAX. Resulta interesante que, aun dentro del sistema de estudios, Mitchell logre florecer. Su aventura de dinosaurios es hiperbólica, a veces violenta, a veces grotesca, a veces graciosa, a veces boba y absurda: es un relato de la vida en los suburbios y de una familia que calla sus fracturas hasta que se ve atrapada en una situación límite. En un mismo largometraje, Mitchell abre espacio para un montón de desplantes chocarreros y chabacanos y, también, para un gran y sofisticado espectáculo visual.

“El final de la Calle Oak” es la clase de película que uno termina por recomendar a los fans de las películas de dinosaurios, sí, pero también a los amantes recalcitrantes de la ciencia ficción, así como a aquellos espectadores que, simplemente, buscan algo que los mantenga entretenidos desde la primera hasta la última palomita. En efecto, ha sido una grata sorpresa. 

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