Lo que el Tri está provocando
A partir del desbordado espíritu festivo que como nunca se había vivido en Guadalajara por la fiesta mundialista experimentada la semana pasada por el primer juego y triunfo de la Selección Mexicana en tierras tapatías, considero pertinente hacer una reflexión más amplia sobre el poder del futbol para cambiar, reordenar o rejerarquizar la conversación pública.
Para empezar habría que decir que las multitudes de jaliscienses que colmaron ya no sólo la Minerva, sino simultáneamente la Avenida Vallarta en una verbena popular hasta casi el centro tapatío, la Glorieta de las y los Desaparecidos y todo el corredor Chapultepec, la Cruz de Plazas del primer cuadro de la Ciudad, la plaza del Conjunto de Artes Escénicas y el centro de Zapopan, Tlaquepaque, Tlajomulco y Tonalá, nos han dejado claro que a las y los jaliscienses y mexicanos nos urgía algún suceso positivo qué celebrar, buenos momentos para festejar ante tantas calamidades que nos tenían aturdidos.
Podemos decir que el triunfo de uno por cero de México contra Corea del jueves 18 de junio, además de que quedará marcado en la historia tapatía, fue la victoria que cambió la conversación aquí y en el país, por haber significado el pase del Tri como líderes a la siguiente ronda y la posibilidad de que por primera vez en su historia el Seleccionado mexicano logre ganar los tres partidos de una primera fase en un Mundial.
Durante años, la mayoría de los casi 37 que llevo en este apasionante oficio, la conversación pública en Guadalajara y en buena parte de México ha estado dominada por la inseguridad, las desapariciones, la violencia y la polarización política.
Esa inercia empezó a cambiar en algo desde el jueves 11 de junio que inició el Mundial y que México inició con un triunfo ante Sudáfrica. En Guadalajara ese júbilo creció porque el Tri llegó el martes a la ciudad para jugar como local su primer partido mundialista. Las y los tapatíos salieron a las calles y fueron a su hotel a recibirlos con mariachi. Un día antes del partido, el miércoles por la noche ocurrió algo poco común y soñado por muchos: un concierto gratuito en La Glorieta Minerva de Maná, el grupo de pop rock de casa, famoso en el mundo y que conmemoró en la tierra que los vio nacer sus 40 años de trayectoria artística, con un récord de asistencia al reunir a 170 mil jaliscienses y visitantes que abarrotaron el espacio público más emblemático de nuestra ciudad.
Al día siguiente México le ganó 1-0 a Corea del Sur en Guadalajara y, por unas horas, el país habló de otra cosa. El mundo vio que podía hablar de México de otras noticias que no fueran de la corrupción, del narco y de la violencia.
Por eso mañana habrá que seguir con esta reflexión de lo que el Tri está provocando.