La silla abandonada
No hay fecha que no se llegue ni plazo que no se venza, el día “D” llegó: el Mundial 2026 de la FIFA ya está aquí. El balón ha comenzado a rodar. Tres países, 16 ciudades -entre ellas Guadalajara- 48 selecciones, 104 partidos y, durante casi seis semanas, la atención del planeta estará concentrada en el deporte con mayor cantidad de aficionados. Se estima que seis mil millones de personas, es decir, las tres cuartas partes de los habitantes de la Tierra, seguirán, por cualquier medio, los acontecimientos relacionados con este torneo.
La vida está llena de símbolos; los símbolos son un signo, imagen o concepto que representa una idea más allá de las palabras. Cuando vemos una cruz, sabemos que nos referimos al cristianismo; una bandera, a una nación; y una silla vacía, la ausencia o el abandono de una responsabilidad. Si usted presenció el jueves pasado la ceremonia inaugural del Campeonato Mundial de Futbol, debió de haberle extrañado ver un asiento sin ocupante.
Sí, el sitio de Claudia Sheinbaum junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, permaneció desocupado. Obviamente, la niña que fue designada para asistir con el boleto de la Presidenta no fue considerada seriamente y Salma Hayek -no sabemos a título de quién- leyó un mensaje. Ante el pánico escénico que invadió a la titular del Poder Ejecutivo, abandonó su lugar, prefiriendo acudir a una unidad deportiva arropada por sus incondicionales que cumplir públicamente con su responsabilidad, siendo suplantada por una actriz que vive en París y no tiene ni la legitimidad ni los méritos para representar al pueblo y su Gobierno. Por cierto, en el colmo de la hipocresía, la noche anterior a la inauguración del Campeonato, la Presidenta ofreció a las autoridades de la FIFA una recepción en el Castillo de Chapultepec que hubiese hecho sonrojar al mismísimo Maximiliano de Habsburgo.
Del mismo modo, el diferimiento en la solución de múltiples reclamos por la violencia, inseguridad y las demandas de madres buscadoras, familiares de niños con cáncer, agricultores, transportistas, los agitadores de la CNTE y un largo etcétera, han dado visibilidad a una serie de problemas sin resolver que desbordaron la agenda de la titular del poder ejecutivo, mostrándonos ante el mundo como un pueblo violento y levantisco, incapaz de solventar sus conflictos civilizadamente.
El ejercicio del cargo entraña grandes privilegios y no pocas angustias. Hay que ser valiente y tener templanza. Lo que vimos la semana pasada fue la abdicación de la señora Sheinbaum al cargo de Presidenta. Eso y no otra cosa representa abandonar la silla. Renunció a representar al pueblo de México ante la mayor audiencia televisiva de la historia universal.
Afortunadamente, los mexicanos, sin calificativos tendenciosos, demostraron, una vez más, que están por encima de su gobierno y que, al margen de la problemática que nos envuelve, tenemos la capacidad para resolver nuestras contradicciones a la vez que exigir nuestros derechos y disfrutar la victoria de nuestra Selección Nacional. Esa es la gran enseñanza que hasta estos momentos ha dejado el Mundial. ¡Viva México!