La Guadalajara insumisa
Comparto una cronología de lo ocurrido el domingo 18 de octubre en la segunda protesta para exigir agua limpia en Guadalajara.
11:20. Comienzan a congregarse manifestantes en el Parque Rojo. Hay nerviosismo; la mayoría de asistentes son jóvenes. De pronto suenan uno, dos, tres petardos. Corro hacia el punto.
11:30. Un asistente me avisa que “allá, al lado de las tortas ahogadas”, pasó algo. En Juárez y Camarena encuentro dos carros con los vidrios rotos. Testigos me cuentan que los responsables fueron encapuchados. Refieren entre 30 y 50.
11:50. Trato inútilmente de alertar por X del grupo de reventadores, pero la red no sirve. Pido WIFI en el Hotel del Parque, pero tampoco funciona X. Tengo los videos, pero no puedo difundirlos.
12:00 Un manifestante en el Parque Rojo toma el altavoz y alerta: la marcha no puede comenzar. Hay violentos en los alrededores “fuertemente armados”. El riesgo es inminente ante una marcha pacífica: “No nos movemos”, dice.
12:29. Me alejo de la marcha varias cuadras y al fin logro enviar los primeros post en X.
12:35. Un contingente a la altura del Hotel Portobello delibera si es prudente avanzar. Cuando alguien interrumpe, todos alzan el puño, señal de silencio. La tensión aumenta, pero dialogan y no se mueven.
12:48. Escucho a colegas: “En Palacio de Gobierno ya reventaron siete cohetones”. “Traen palos y armas blancas”. “Hay ahorita enfrentamiento y vandalismo, saquearon el Coppel”. Todo ocurre a diez cuadras de distancia.
13:00 El contingente al centro del Parque Rojo decide que no avanzará. El otro del Hotel Portobello está a punto de hacerlo, pero se detiene. “Muestren las caras”, reclaman.
13:10. “No vamos a avanzar, somos familias”, grita un hombre. Consignas: “Queremos agua limpia”. “Agua sí, privatización no”. “Fuera capuchas”. “No confrontación”. “Lemus, delincuente, mandas a tu gente”
13:15. Saludo a G. Gallo, colega fotoperiodista. Me muestra una imagen tomada a las 12:12 horas en el Coppel: un encapuchado huye con un montón de celulares. Me cuenta que la gente los alejó a pedradas y gritos frente a Palacio de Gobierno.
13:20. Gallo describe lo que vio: un reventador daba órdenes por radio; otro preguntó: “¿Dónde está el Palacio de Gobierno?”. No eran de aquí. Huían de tiendas, dice, con lo robado; desaparecían y volvían sin nada. Alguien se los guardaba. Traían molotov, bates, cuchillos, palos.
13:30. Hay noticias: los reventadores se fueron. El primer contingente ciudadano decide avanzar sobre Juárez hacia Palacio de Gobierno.
13:45. En el trayecto registro los cristales rotos de un hotel a la altura de 8 de Julio y el Coppel. Después supe que también cristalearon el café D’Val en calle Pavo y los Croissants Alfredo en Plaza Liberación.
14:00. Un contingente pacífico llega a Palacio de Gobierno. No hay reventadores. Media hora después se suma otra multitud. Nueve mil 500, según el gobierno, corean: “Agua limpia, agua limpia”, “somos más, somos más”.
14:10. Entrevisto a Hortensia, 66 años; la acompaña Sofi, su nieta, 10 años. Le pregunto si no tiene miedo: “Tengo más coraje que miedo”.
15:00. La concentración pacífica empieza a dispersarse. Me retiro. Por redes, me entero que después regresaron los reventadores: el resto de la tarde vandalizan las sedes del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
La protesta pacífica por el agua decidió y avanzó sin el acompañamiento policial. Lo demás fue vandalismo incontenido por la fuerza del Estado cuando los pacíficos estaban en casa. La Guadalajara insumisa también marchó contra la violencia.