La Femexfut ante el Senado
Durante el pasado Mundial de Futbol, escribí aquí que la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) no tenía nada que ver con la buena participación, sin precedentes, que logró la Selección Nacional.
Planteaba que el Tri había funcionado a pesar de los vicios del sistema del futbol nacional, que siempre ha privilegiado los intereses comerciales y económicos muy por encima del desarrollo deportivo y competitivo de la Liga MX.
Un botón de muestra, entre muchos otros, es la eliminación, desde hace años, del proceso de ascenso y descenso entre la primera y la segunda división, que ha suprimido la competencia y afectado la calidad de los equipos de la Liga MX.
Eso no les ha importado, porque en su lugar implementaron un jugoso esquema de multas que deben pagar los equipos que queden en los últimos lugares a la Femexfut para que, a pesar de su mediocridad, sigan en la primera división.
Ya vimos lo que movió el futbol y cómo generó momentos de gozo en el pasado torneo mundialista, que tanto bien hicieron a las y los mexicanos, urgidos de buenos momentos ante las malas noticias que a diario nos agobian. Por eso me parece muy bien que ayer haya llegado al Senado de la República este debate, generado por la decisión autoritaria de cancelar el ascenso y el descenso, cuando la Femexfut había asegurado que su suspensión era temporal.
Para que esto haya ocurrido, fue factor decisivo la presión que ha ejercido un grupo conformado por diez clubes de la Liga de Expansión MX, que incluso han presentado demandas legales ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y las autoridades antimonopolio. Destacan por sus protestas dentro y fuera de la cancha el equipo de los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y el Atlético La Paz, cuyo dueño y fundador es el empresario tapatío Arturo Lomelí, del grupo GLS Promotoría del Deporte, y quien se destaca también por ser el creador de la marca de tequila premium Clase Azul. Lomelí formó este equipo en el año 2022 tras adquirir la franquicia que pertenecía al equipo Tampico Madero. Lomelí, además, tiene fuertes lazos de amistad con el ex gobernador emecista de Jalisco, Enrique Alfaro, quien renunció a la política cuando terminó su sexenio en 2024 para convertirse en entrenador de futbol y directivo en un equipo de la liga de ascenso en España.
Para que este tema llegara al Senado, fue clave el papel que jugó el senador también emecista por Jalisco, Clemente Castañeda, apoyado por otros legisladores, como el panista Miguel Márquez, quienes impulsaron el conversatorio que inició ayer en el Senado para discutir e incluso elevar a categoría de iniciativa de ley que el ascenso y el descenso a la primera división sean obligatorios en el futbol mexicano.
Tras el fracaso del equipo mexicano en Qatar, en el Mundial de 2022, al quedar eliminado en la fase de grupos, vino toda una cascada de promesas para reestructurar el futbol mexicano por parte de los directivos, que nunca se concretó.
Por eso es una buena noticia que ahora, desde el Poder Legislativo, se intervenga para que el tema del ascenso y el descenso de los equipos a la primera división, que es un componente decisivo en esa reestructuración prometida, venga desde fuera de la Femexfut, que ha caído en prácticas monopólicas que truncan el desarrollo profesional de las nuevas generaciones de futbolistas y, con ello, la calidad y competitividad de México en ese deporte que tiene un impacto masivo en nuestro país.
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