Ideas

¿Iniciativa propia o presión de Trump?

Ayer —en su conferencia matutina— la Presidenta Claudia Sheinbaum informó que, después del operativo en donde murió Nemesio Oceguera Cervantes, alias “El Mencho”, Donald Trump le llamó para preguntarle cómo estaba la situación en nuestro país y que “... pues le platiqué cómo había sido el operativo, que había tenido ayuda en inteligencia por parte del gobierno de los Estados Unidos… ”, mientras que el mandatario estadounidense, en su informe anual ‘State of the Union’ del martes por la noche, se adjudicó el éxito de la operación llevada a cabo por el Ejército mexicano, al señalar “... hemos eliminado a uno de los siniestros líderes de los cárteles, como todos vieron”.

Pero vamos por partes. La conversación, según la propia Presidenta, duró solo ocho minutos y quiso dar la impresión de que no hubo mucho diálogo, que solo comentaron “... que iba muy bien la coordinación, ya, ah, bueno, pues muchas gracias, nos vemos, que estés bien”. No pudo haberle “platicado” —según dijo ella— sobre la “... ayuda en inteligencia”, cuando el propio Trump es el que la ha impuesto mediante muchas presiones, e incluso queriendo tomar parte directa en los operativos con sus militares. 

Es obvio que debieron haber conversado sobre el tema de manera más extensa, máxime cuando la “preocupación” de Trump —según dijo ayer en su informe— es que “por años, grandes franjas de territorio en nuestra región, incluyendo grandes partes de México, han estado controladas por los sanguinarios.
cárteles de la droga”.

Y aunque estamos acostumbrados a las mentiras, exageraciones y bravuconadas en el discurso del presidente Trump, después de los acontecimientos que terminaron con la muerte del capo más buscado en el mundo, surge una interrogante: ¿La historia de “El Mencho” hubiera terminado de esa manera sin la “intervención” directa o indirecta de Trump?

La percepción de una parte de la ciudadanía —amparada en las estadísticas de criminalidad— es que la administración de Sheinbaum se ha olvidado de la herencia de los “abrazos, no balazos” y los protocolos al combate de la delincuencia han cambiado —para bien— de dirección; pero también es un hecho que dentro de la estructura oficialista hay muchas sospechas de su “íntima” relación con la delincuencia y burdamente se les protege, por lo que la pregunta es difícil de contestar: Si fue por iniciativa propia, por presión externa o ambos.
Usted, ¿qué opina?

daniel.rodriguez@dbhub.net

Sigue navegando