Por el caso de los agentes de EU, culparon al muerto
El 26 de abril de 2026, el fiscal especializado en Operaciones Estratégicas de Chihuahua, Guillermo Arturo Zuany Portillo, se lavó las manos: le mintió a la ministerio público que lo interrogaba y le echó la culpa del operativo en el que murieron dos agentes estadounidenses que actuaban en el país a espaldas del gobierno federal a otro de los fallecidos: el director de la Agencia Estatal de Investigación, AEI, Pedro Oseguera Cervantes.
En la declaración rendida ese día, Zuany Portillo sostuvo que el 13 de abril pasado su amigo, y colaborador desde hacía 14 años, Pedro Oseguera Cervantes le informó que tenía datos sobre un laboratorio de metanfetaminas ubicado en la sierra y le pidió personal de Proyectos Especiales porque podría tratarse de un asunto de alto impacto.
Dijo que asignó algunos elementos y que lo siguiente que supo fue que el jueves 16 de abril un convoy salió rumbo a la sierra, "desconociendo mayores datos".
Declaró que un día después, a las 17:30, el director de la AEI le avisó que habían llegado a un punto "donde había tanques de gas, calderas y parecía que es donde dormía la gente que laboraba ahí".
Agregó que al día siguiente Oseguera informó de la localización de un narcolaboratorio de aproximadamente 800 metros cuadrados y de otros dos de 300 y 100 metros, respectivamente. Zuany dijo que informó al fiscal estatal César Jáuregui, así como a personal de la FGR.
"El 19 de abril a las 2:00 horas recibo una llamada de Jesús Manuel Campa, agente de Policía adscrito a Zona Norte, donde me informa muy alterado que Pedro se acababa de accidentar, que había caído a un barranco y explotado la camioneta, que al parecer estaba muerto Pedro, su escolta, sin indicarme quién, y dos personas más que al parecer eran americanos y se me indicó realizaban labores con el uso de drones".
Zuany sostuvo que "en ese momento es cuando yo tengo conocimiento de la presencia de esas personas en el operativo, dado que el Comisario Oseguera no me comentó nada al respecto. Yo tenía conocimiento de que él tenía fuentes o buenos informantes respeto del tema de la localización de laboratorios, pero no tenía conocimiento de que los llevaba ahí".
La camioneta en que viajaban el director, su escolta y dos de los cuatro agentes que tomaron parte en el operativo se desbarrancó y explotó en las cercanías de Polanco la madrugada del día 19. Algunos de los 20 agentes que formaban el convoy, como Óscar Octavio Torres Portillo se habían percatado de que los cuatro encapuchados que acompañaban al director eran estadounidenses, ("uno muy alto, de aproximadamente 1.95 y uno muy chaparro de aproximadamente 1.55", el cual tenía rasgos orientales), "hablaban inglés entre ellos".
Zuany creyó que muerto Oseguera Cervantes podría descargar en él la responsabilidad del operativo. Pero no solo en el registro de entradas de la Unidad de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía del estado había quedado asentada la frase "cita Zuany" como motivo de la visita de uno de los agentes extranjeros: Richard Leiter Johnston III: al menos dos videos de vigilancia de la Agencia Estatal de Investigación muestran el momento en que los agentes extranjeros involucrados en el operativo de El Pinal se reunieron con el vicefiscal Guillermo Arturo Zuany Portillo.
Los registros del GPS de dos autos que el agente Richard Leiter Johnston III rentó, muestran, según el expediente, "un patrón de conducta": media docena de visitas al área de Operaciones Estratégicas en los días previos al operativo.
Zuany hoy se encuentra prófugo. En junio de 2026, un policía de investigación que declaró bajo con identidad reservada bajo la clave "testigo azul" habló del tiempo en que Zuany estuvo al frente de la Agencia de Investigación Estatal y organizaba reuniones para recordarles a los agentes "que el traía todo el power, que nadie nunca lo iba a quitar de su lugar porque tenía muchos conocidos ‘dieces’, refiriéndose a los malandros, que él sabía cómo corría todo dentro y fuera de la fiscalía", y también para ordenarles "que teníamos que arrimar dinero, que se lo reportábamos primero al segundo comandante (Alberto) Gómez".
En su declaración, rendida el 19 de mayo de 2026, el entonces fiscal del estado César Jáuregui también le cargó la responsabilidad al director de la AEI, Pedro Oseguera Cervantes: dijo que el comandante le informó que se encontraba realizando actividades de inteligencia en coordinación con la Sedena para la localización de laboratorios de metanfetaminas en la sierra, "sin que abundara en mayor información al respecto".
Dijo que el hallazgo del narcolaboratorio fue "todo coordinado y en conjunto con Sedena", que se le informó del hallazgo del laboratorio, y que de la presencia "de personas ajenas a la corporación en una actividad operativa" tuvo conocimiento "en el momento en que me informan de las víctimas mortales del accidente" donde murieron "dos personas de nacionalidad extranjera de quien se me informó que eran parte de la embajada de los Estados Unidos quienes realizaban funciones de capacitación en temas de drones".
Jáuregui es acusado, entre otras cosas, de ocultar actos de interferencia extranjera, así como información sobre el operativo de El Pinal a la que, según la imputación, tuvo acceso a través de Zuany Portillo, información que luego desvirtuó "de manera pública" en la rueda de prensa que ofreció tras el accidente.
¿Qué hay detrás del operativo en El Pinal? No ha quedado claro cuál era el interés de los agentes extranjeros por el narcolaboratorio de Chihuahua.
De las tres personas que lo supieron, una está muerta, otra está prófuga y a una más –a la que ningún testigo menciona en el expediente– se le está acusando de traición a la patria.
X: @hdemauleon