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El proyecto israelí de eliminación

Es tal la crudeza del genocidio cometido por Israel contra la población en Gaza que pocos en el mundo dudan ahora de este crimen que se comete en Palestina desde hace décadas, y acelerado de manera desproporcionada por las fuerzas armadas de Israel luego de los ataques de Hamás el pasado 7 de octubre de 2023. Gaza prácticamente ha sido borrada del mapa en lo que cabe a sus viviendas, comercios, escuelas, hospitales, plazas, edificios de gobierno e incluso monumentos arqueológicos. 

Israel ha asesinado a más de 180 mil y herido a 80 mil gazaties, casi un 15 por ciento de ellos niños o menores de edad. Si fuera necesario asistir a un funeral por cada niño palestino asesinado por Israel se tendrían que ocupar casi 52 años consecutivos. A pesar de ello, la resistencia a la vida pervive en la población palestina, aguantando la devastación y el genocidio israelí. 

A pesar de las sólidas evidencias del genocidio de Israel contra la población palestina, reconocido incluso por los expertos mundiales en este tipo de crímenes de lesa humanidad, todavía hay quienes se atreven a sostener que denunciar el genocidio en Gaza es antisemitismo, y no una crítica al sionismo que impone un régimen de violencia y apartheid en toda Palestina.

Incluso todavía se reprime a ciudadanos, especialmente de Estados Unidos y Europa, que solamente manifiestan su solidaridad con Palestina sin criticar a Israel. El caso más reciente es el despido del rapero estadounidense Macklemore quien era  artista telonero en la gira del cantante británico Ed Sheeran por la Unión Americana y solo por gritar en los conciertos “Palestina libre”. En otros eventos se ha retirado o incluso arrestado a ciudadanos solo por mostrar la bandera palestina o por portar el tradicional pañuelo palestino conocido como kufiya. 

Por eso son tan importantes y valientes las posturas críticas que surgen desde dentro del propio Israel. La asociación B’tselem o Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados, establecida en 1989 por destacados académicos, abogados, periodistas y miembros de la Knesset (parlamento de Israel).

En junio de 2025 de una manera decida y valiente, B’tselem publicó el informe “Nuestro genocidio” basado en la siguiente conclusión: “El análisis de las políticas de Israel y sus terroríficos resultados, acompañado por declaraciones acerca de los objetivos de los ataques realizadas por los cargos políticos y comandantes israelíes, conduce a la conclusión inequívoca de que Israel está llevando a cabo acciones coordinadas y deliberadas para destruir a la sociedad palestina en la Franja de Gaza. En otras palabras, Israel está cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino en Gaza”.    

Y apenas hace unos días B’tselem volvió a manifestar su compromiso por una Palestina sin violencia y apartheid al publicar un nuevo informe, ahora sobre la situación de la población palestina en Cisjordania (o Ribera Occidental). El documento se llama “El proyecto de eliminación”, explicando que “el término ‘eliminación’ se refiere al daño sostenido a las condiciones materiales, sociales y políticas que permiten a los palestinos y a las palestinas existir como un colectivo -tierras, instituciones, idioma, cultura, vínculos sociales, liderazgo, memoria e historia compartida-, así como el daño a la posibilidad de imaginar y sostener un futuro común”. 

En el informe B’tselem refiere que el término “lógica de la eliminación”, acuñado por el historiador australiano Patrick Wolfe, describe la manera en que un proyecto colonial de asentamiento busca reducir, desmantelar y eliminar la existencia de los pueblos indígenas como colectivos vinculados a su tierra. 

El informe “Proyecto de eliminación”, muestra cómo el “mecanismo israelí de eliminación se desarrolla a través de cinco ámbitos centrales de actuación: violencia e intimidación; restricciones a la circulación; asfixia económica; destrucción social y política; y limpieza étnica y apropiación territorial. Estos cinco ámbitos operan simultáneamente y están estrechamente entrelazados, reforzándose unos a otros”.

En sus conclusiones B’tselem llama a terminar un régimen “basado en la supremacía judía, el apartheid y el despojo ilegítimo”. 

Su conclusión es inequívoca: “Cualquier orden político justo debe fundamentarse en el reconocimiento de los palestinos como sujetos políticos con derechos individuales y colectivos, no como una población que deba ser controlada por Israel o actores internacionales. Los derechos de los palestinos a la libertad, la igualdad, la autodeterminación y a vivir colectivamente como pueblo son la premisa, no una cuestión sujeta a la aprobación del régimen que los controla”. 

El informe “Proyecto de eliminación” puede consultarse aquí: https://www.btselem.org/sites/default/files/publications/202609_the_elimination_project_summary_es.pdf.

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