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El pato Merlín: México supera a la IA 

La asistencia del pato Merlín a la mañanera abrió un sinfín de conversaciones. Todas alucinantes y, casi todas también, superan a la IA. Va un breve recuento para el asombro.

Un portal de noticias en Austria reportó así el acontecimiento: “Merlín, el pato, es la mascota no oficial de la Copa Mundial de la FIFA en México, y ahora incluso ha recibido honores presidenciales”.

Karla Gómez, madre soltera y comerciante, es la dueña junto con sus dos hijos de un pato de nombre Merlín. La familia le colgó al ave una corbatita de la FIFA, lo enfundaron en un jersey de la Selección Nacional y las redes hicieron el resto. Ahora es un fenómeno viral.  

Los Gómez son una especie de “Sergio Andrade” que catapultan patos del anonimato a la fama. Antes fueron dueños de Bruna, la patita con tenis, y Waffle, el pato que vendía aguas, antecesor de Merlín que también vende aguas frescas en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Las buenas conciencias animalistas han aprovechado para denunciar, ante la notoriedad del bípedo emplumado, el riesgo de una adopción masiva de patos y su posterior abandono cuando pase la euforia del Mundial.  

Los creadores de contenido, ávidos de monetizar lo mismo el asesinato en vivo de una tiktoker que el destape de un pato influencer, han saturado las redes de historias sobre el ave para jalar todo el reflector posible.

En los portales más minuciosos glosaron el picotazo de Merlín a la Presidenta cuando intentó acariciarlo, lo que ha generado diversas interpretaciones sobre las simpatías políticas del pato y su coqueteo con la ultraderecha (Ricardo Salinas le ofreció un boleto para el estadio).  

La tarde de ayer, Karla Gómez registró el nombre del pato Merlín ante el IMPI.

En la mañanera, la máxima tribuna mediática del país, México se enteró que la dieta de Merlín se basa en comida para pato, verduras, charales vivos, grillos y los domingos se come un taco de carnitas.

Los periodistas preguntaron cómo lidia Merlín con la fama repentina; de qué número calza, su expectativa de vida y sus hábitos de sueño, además de su forma de graznar.

En medio de esta vorágine, hay quien hizo notar que la deferencia presidencial hacia un pato es una afrenta a las madres buscadoras que han pedido audiencia largamente sin ser atendidas.

Ningún modelo de lenguaje habría generado esta secuencia. Ningún algoritmo habría combinado corbata de la FIFA, picotazo presidencial, registro ante el IMPI y una rueda de prensa sobre un pato. Solo México.

En un país con fosas, madres buscadoras desatendidas y una crisis de violencia sin resolver, el oficialismo encubre la tragedia con una puntada y una caricatura.

México, definitivamente, supera a la IA.

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