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El Mundial viene... pero el aficionado al béisbol sigue esperando octubre

Durante décadas se asumió que el aficionado mexicano debía elegir entre futbol y béisbol. La realidad actual demuestra algo muy distinto. Millones de mexicanos consumen ambos deportes sin conflicto alguno. Siguen a Chivas, América, Atlas, Cruz Azul, Tigres o Monterrey, pero al mismo tiempo revisan diariamente los resultados de las Grandes Ligas, siguen a los Dodgers, a los Yankees, a los Astros, a los Padres o a los Cubs, y conocen perfectamente lo que hacen Jonathan Aranda, Isaac Paredes, Andrés Muñoz, Javier Assad, Alejandro Kirk o Randy Arozarena. Por supuesto que la cercanía de la Copa Mundial de Futbol de 2026 comienza a inundar espacios informativos, conversaciones, redes sociales y programación televisiva. Resulta inevitable. México será una de las sedes y el torneo más importante del planeta generará una atención enorme. Incluso para quienes no son aficionados habituales al futbol será prácticamente imposible mantenerse ajenos al fenómeno mundialista.

Sin embargo, existe una diferencia importante respecto a otras épocas. El aficionado mexicano al béisbol ya no desaparece durante los grandes eventos futbolísticos. Al contrario. Sigue pendiente de lo suyo. Mientras el país empieza a hablar de grupos, calendarios, convocatorias y pronósticos mundialistas, millones de aficionados al béisbol observan cómo se aproxima la parte más emocionante de la temporada de Grandes Ligas. Las divisiones comienzan a definirse, las carreras por los playoffs toman forma, los candidatos al campeonato muestran fortalezas y debilidades, las grandes figuras elevan su rendimiento y las historias que terminarán definiendo la temporada empiezan a escribirse.

Ahí aparece también el fenómeno que representa Shohei Ohtani. Su llegada a los Dodgers amplificó todavía más el interés internacional por el béisbol. Y en México ese efecto ha sido particularmente visible. La histórica relación entre los aficionados mexicanos y la organización angelina, construida desde los tiempos de Fernando Valenzuela, encontró un nuevo impulso en la figura del extraordinario pelotero japonés. Ohtani atrae audiencias globales, pero también ayuda indirectamente a que muchos aficionados se acerquen o permanezcan conectados con el béisbol de Grandes Ligas. Lo interesante es que ese fenómeno no desplaza al talento mexicano; por el contrario, contribuye a que cada vez más personas sigan con atención lo que realizan nuestros peloteros en el mejor béisbol del mundo.

Y mientras eso ocurre, México continúa produciendo historias propias. Jonathan Aranda ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad. Isaac Paredes mantiene su condición de referente ofensivo entre los peloteros mexicanos. Andrés Muñoz se ha consolidado entre los relevistas más dominantes del juego. Javier Assad continúa ganándose respeto desde la loma. Alejandro Kirk espera regresar plenamente después de una inoportuna lesión que llegó cuando atravesaba uno de sus mejores momentos recientes. Marcelo Mayer sigue proyectándose como una de las grandes figuras de origen mexicano con mayor futuro en el béisbol profesional. Brandon Valenzuela continúa alimentando la ilusión de quienes observan en él a uno de los receptores mexicanos con mayor potencial de la nueva generación. Incluso el ascenso de figuras como Jarren Durán y el creciente interés que despierta entre aficionados de raíces mexicanas demuestran que el vínculo entre México y las Grandes Ligas sigue fortaleciéndose.

Quizá ahí radique uno de los cambios más importantes de los últimos años. El aficionado mexicano ya no vive encerrado en un solo deporte. Puede emocionarse con un Mundial de Futbol. Puede seguir a la Selección Mexicana. Puede debatir sobre convocatorias, favoritos y pronósticos. Pero al mismo tiempo sigue esperando con impaciencia la llegada de septiembre y octubre, cuando las Grandes Ligas entran en su etapa decisiva y el béisbol adquiere una intensidad difícil de igualar. Porque el Mundial será una fiesta extraordinaria. Nadie lo discute. Incluso podría decirse que en algunos momentos la conversación pública girará en exceso alrededor del futbol. Pero aun en medio de esa avalancha informativa, el aficionado al béisbol seguirá pendiente de las carreras por el comodín, de las series divisionales, de los campeonatos de liga y de la Serie Mundial.

Esa es quizá una de las mejores noticias para el béisbol. La afición mexicana no ha abandonado su pasión. Al contrario, la ha ampliado. Puede disfrutar simultáneamente distintos deportes, pero mantiene intacta la emoción que le provoca el rey de los deportes cuando llega la hora de la verdad. El béisbol mexicano ya no compite contra el futbol. Simplemente ha aprendido a convivir con él. Y mientras el país empieza a mirar hacia el Mundial, una enorme comunidad de aficionados sigue contando los días para que llegue octubre, porque sabe que es ahí donde comienzan a escribirse las historias que permanecerán en la memoria durante muchos años.

@salvadorcosio1  

Bambinazos61@gmail.com

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