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El frío de la Presidenta en Jalisco

La Presidenta Claudia Sheinbaum olió la sangre en Jalisco y aprovechó la crisis provocada por un operativo policial desastroso para desviar la mirada de las protestas de trabajadores del IMSS en todo el país por la falta de insumos y mejores condiciones laborales.

La postura del gobierno estatal con respecto al operativo policial aplicado durante la protesta ciudadana para exigir agua limpia en Guadalajara cambió radicalmente entre el lunes y el martes, algo que no se explica sin las señales enviadas desde la mañanera.

Un día después de la marcha, el gobierno de Jalisco centró la narrativa en responsabilizar a “un grupo de choque de aproximadamente 400 personas”. También el encargado del Poder Ejecutivo del Estado pidió investigar cualquier exceso y expresó su solidaridad con “los policías que aguantaron el embate”.

El cambio de discurso del gobierno de Jalisco vino un día después, el martes por la tarde, cuando el gobernador aceptó abusos y excesos policiales, reprobó el uso de gas y chorros de agua, y anunció la liberación de todos los detenidos (al menos cuatro aún bajo proceso).

El mismo lunes, la Presidenta reprobó el operativo y pidió al gobernador informar lo ocurrido en la marcha, dar los nombres de los detenidos y explicar las razones para usar gas y chorros de agua contra ciudadanos. “Nosotros estamos en contra de la represión”, enfatizó.

Pero ese reproche no fue el único. La Presidenta sorprendió al señalar que el gobernador proponía un esquema de financiamiento del acueducto Chapala-Guadalajara, pero que estaba en desacuerdo si representa “la privatización de los servicios” o “la operación privada del agua”.  

El margen de interpretación de esa declaración es muy amplio. Sobre todo porque no dio más detalles y añadió al final, conciliadora, que el gobernador tiene poder de decisión autónoma y el objetivo es resolver el problema del agua en Guadalajara.

Ayer la Mandataria volvió al tema de la movilización al pedir que la Comisión Nacional de Derechos Humanos investigue posibles actos de tortura contra las personas manifestantes.

En medio de una crisis en el IMSS, la Presidenta desvió hábilmente el foco mediático hacia Jalisco. Su intervención de ayer, incluso sin una pregunta expresa de un reportero, reveló una estrategia para colocar a nuestra entidad en la palestra por encima de sus propios problemas nacionales.

Las señales ambiguas sobre un proyecto clave como el acueducto para mejorar la calidad del agua también parecen un mensaje directo a Casa Jalisco. Difícil saber si se trata de una simple maniobra política para sortear sus propios lodos o un cambio de postura que podría complicar la negociación para financiar el acueducto. Esta historia aún está en desarrollo.

La movilización ciudadana fue clave en la rectificación del gobierno estatal, pero definitivamente un factor a considerar también es el frente frío que llegó a Jalisco desde Palacio Nacional.

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