Ideas

El caso Córdova y otros crímenes sin resolver

Cerré el “RADAR” de ayer recordando otro asesinato que ocurrió por la mañana del 13 de mayo de 2025, horas antes del feminicidio de la influencer Valeria Márquez, en la misma Zona Real de Zapopan, y que sacudió a la clase política y gubernamental de Jalisco.

Me refiero al crimen del entonces ex funcionario, político y litigante, Luis Armando Córdova Díaz, cometido en una concurrida cafetería ubicada en el cruce de la Avenida Paseo Valle Real y la calle Reserva Real, a donde llegó 15 minutos antes de las ocho de la mañana, presuntamente, para ver a alguno de sus clientes a los que les llevaba asuntos como abogado en casos relacionados con la posesión y disputa de terrenos. A las 07:49 horas, sujetos armados ingresaron al establecimiento y le dispararon de forma directa para luego huir en motocicletas, tras un intercambio de disparos con escoltas. 

Córdova Díaz formó parte del Comité Directivo Estatal del PRI, partido por el que fue diputado local en la LIX Legislatura (2010-2012) y diputado federal en la LXII Legislatura (2012-2015). Del 2015 al 2018 se desempeñó como regidor de oposición luego de perder la elección por la que compitió por la alcaldía de Tlaquepaque por la alianza PRI-Verde. De ese ayuntamiento había sido secretario general entre el 2004 y 2006.

A diferencia del caso de la influencer asesinada en la misma zona ese mismo día, y que, como lo comenté ayer, la semana pasada salió del estancamiento tras la detención del “R1” por el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, del caso de Córdova Díaz no se sabe de ningún avance para dar con los autores materiales e intelectuales de su homicidio.

No es el único caso del alto impacto que sigue impune y que se dio antes y después de aquel 13 de mayo. Está, por ejemplo, el ataque que se dio a capacitadores policiales tres días después, el viernes en que acaban de terminar una serie de cursos en la Universidad Policial del Estado (Unipol). Decidieron ir a una taquería a Tlaquepaque hasta donde llegó un grupo de sicarios para asesinar a los reconocidos instructores César Gustavo Guzmán, ex elemento de la Interpol, y a Carlos Amador Chavela, ex subdirector de la Policía de Hidalgo. Al ataque sobrevivió Pablo Cajigal del Ángel, analista de inteligencia policial y ex funcionario de reclusorios de Chihuahua.

Fue aquella una semana negra que se dio en un contexto de episodios violentos de alto perfil frecuentes que marcaron el primer año del sexenio del gobernador Pablo Lemus. 

Habrá que reconocer que su gabinete de seguridad, con la ayuda del Gobierno federal, lograron cortar esa racha de hechos delincuenciales de alto impacto, hasta que vino el domingo negro que desató toda una ola de violencia el pasado 22 de febrero y días posteriores tras la detención y abatimiento de “El Mencho” en Tapalpa.

Por fortuna, los operativos policiales por el Mundial conjuraron que continuara esa nueva inercia criminal, que sin duda ayudó también la baja en los homicidios y desapariciones. Ahora falta sacar del estancamiento los crímenes sin resolver y detener el reclutamiento delincuencial infantil que hoy nos aflige en Jalisco.

Temas

Sigue navegando