El bar tapatío que “expulsó” a la FIFA
El Rojo Pete, un bar tapatío frente al emblemático Parque Revolución, se hizo viral al declararse “una zona libre de FIFA”:
“A los negocios locales nos resulta imposible pagar para ser parte de la transmisión oficial; nos están dejando fuera de nuestra propia casa”, anunció su comunicado en Facebook.
Pedro Quintero, un ingeniero en computación de 47 años, es propietario del bar Rojo Pete desde hace una década. Lo busqué la noche del miércoles para indagar más sobre su mensaje.
Transmitir los partidos del Mundial en un bar o restaurante requiere por primera vez el pago de un permiso. Pedro pidió informes a Izzy, uno de los dos proveedores junto con Vix, ambas plataformas de Televisa, que adquirió los derechos ante la FIFA.
Le preguntaron el tamaño de su bar: 25 mesas. El permiso por transmitir los 104 partidos salía en 25 mil pesos. Pedro lo meditó. Su bar tiene una filosofía: vender cerveza barata, a 31 pesos. El costo era muy elevado. Decidió que no valía la pena.
“La voracidad no es sólo de la FIFA, también de Televisa, para sacar dinero a costa de la pasión del fútbol; creo que no va”, lamentó Pedro.
“Estamos de acuerdo en que el fútbol también es un negocio, pero para la gente del pueblo que realmente le gusta ya es inaccesible ir al estadio, es ridículo pagar diez mil pesos para ver un partido, se hizo un deporte muy elitista y eso sí es un problema de la FIFA”.
Pedro no es el único. Pequeños restaurantes y bares se han quejado de los precios para transmitir el Mundial.
La CANIRAC advirtió a sus agremiados sobre las multas por transmitir el Mundial sin pagar derechos. Los permisos tienen un costo según el tamaño del local: de cero a cinco mesas, cinco mil pesos; de cinco a 15 mesas, 12 mil pesos y a partir de 16 mesas, 25 mil pesos.
Si un negocio transmite sin permiso, con una cuenta personal o un sistema pirata, el IMPI le puede imponer una multa que va de los 120 mil a los 580 mil pesos por violar la Ley Federal de Derechos de Autor.
Esto no ocurre con la transmisión de los partidos de otros torneos.
La FIFA proyecta que para este Mundial más de la tercera parte de sus ingresos provengan de los derechos de transmisión. El resto serán de hospitalidad, taquilla, patrocinios y otros.
Mientras los palcos del estadio se llenaron ayer de políticos, ejecutivos y celebridades, el Rojo Pete, igual que muchos comercios locales en el país, apagó sus pantallas. Esa imagen resume la máxima de la FIFA que rige hoy al fútbol: lucra global, extrae local.