Dilo;
Según el AXA Mind Health Report 2026, en México cerca del 40% de los jóvenes entre 18 y 24 años muestra síntomas graves de ansiedad, depresión o estrés.
Lo que puede parecer una adolescencia extendida, con cambios de humor, aislamiento y un celo excesivo por la independencia y la vida privada, puede ser, en realidad, una crisis de salud mental vivida en silencio.
Axel Palme y Sofía Leaño vivieron la pérdida de Alexa, su hija de diecisiete años, que murió por suicidio. La partida de Alexa sacudió a Axel, a Sofía y a todos aquellos que los rodeaban: a su hermosa familia, a sus amigos y demás seres queridos. Fue un duro despertar a la realidad de que esta crisis de salud mental puede cobrar la vida de cualquier joven, aun en los hogares donde nadie lo imagina. Y después de experimentar ese dolor tan profundo, se dieron cuenta de la gran necesidad que tenían los jóvenes de un espacio para expresar lo que su corazón callaba.
Así, junto con su gran amiga Leticia Dibildox, Sofía fundó Dilo;, una iniciativa que busca romper el silencio de los jóvenes y abrir los ojos de muchos padres que, a veces, como forma instintiva de protección, prefieren no aceptar que su hijo necesita antidepresivos o que se autolesiona. El punto y coma de su nombre no es casual. Viene del Proyecto Semicolon, que toma el signo que usa un autor cuando pudo terminar una oración y decidió continuarla como símbolo de una historia que todavía no ha llegado a su fin.
Asistí a la inauguración de Dilo; sin saber muy bien qué esperar. Lo que creí que sería una plática para concientizar sobre la realidad del suicidio en México y promover la fundación resultó ser un evento que, a través del arte, transmitió algo más hondo: el dolor de aquel que se siente dominado por pensamientos suicidas.
Antes de entrar al cóctel, se planeó una experiencia inmersiva que recorría cuatro etapas. Comenzaba con la experimentación de la soledad y el silencio, seguía con el ruido exterior y las voces que dicen que, en realidad, “no es para tanto”, abría después un momento de autorreflexión sobre las palabras que no nos atrevemos a decir y terminaba en la esperanza, en un encuentro con el yo que se mira y se reconoce valioso.
Para mí fue una experiencia sorpresiva y desgarradora. Me impresionó descubrir que los edecanes que explicaban cada una de las etapas eran jóvenes, amigos de Alexa, que estaban sublimando el dolor de su pérdida para ponerse al servicio de otros y transmitir un mensaje que conocían desde dentro. Y mientras los seguía de una etapa a otra, entendí que el puente que esa noche nos tendía el arte empezaba en ellos, en su decisión de estar ahí por Alexa y por quienes todavía guardan silencio.
Después, jóvenes bailarines de The Move interpretaron una coreografía contemporánea que transmitió el sufrimiento y la búsqueda de esperanza de un joven que se siente amordazado por la tristeza que lo invade.
En suma, ambas experiencias prepararon a los asistentes para recibir las palabras de Sofía, quien, antes de presentar la fundación, compartió su historia: la historia de la muerte de Alexa.
Subestimamos el impacto tan profundo que el arte puede tener como puente entre el mundo interior del creador y el espectador. A través de estas experiencias, Sofía y Leticia transformaron lo que para muchos podría ser una realidad intangible en una experiencia compartida que suscitó una empatía inmediata. Corrieron las lágrimas y hubo gargantas anudadas, personas que no lograron procesar la fuerza de lo recibido hasta días después.
Conocer Dilo; de esta forma me permitió comprender que, más allá de la empatía superficial, esta expresión de arte, para muchos dolorosa, nos invita a un compromiso más exigente que debería movernos al servicio y al amor al prójimo.
Para Axel, Sofía y Leticia, la inauguración de Dilo; es solo el comienzo de una red que permita salvar, aunque sea, una sola vida y evitar el dolor de una familia que, de pronto, se ve con una habitación vacía y un lugar que ya no se ocupa en la mesa. Esa noche entendí el sentido de su punto y coma al ver a los amigos de Alexa guiándonos entre el silencio y la esperanza, y a Sofía frente a todos contando la muerte de su hija, porque la historia de Alexa se detuvo demasiado pronto y quienes la amaron han decidido que su frase continúe en la vida de otros.
@luciachidan