Diez mil millones
Esa enorme suma es la que ha sido calculada como derrama económica con motivo del Mundial de Futbol, del cual Guadalajara está siendo una de las sedes.
Se ha vuelto un tema recurrente hablar de las derramas económicas de todo tipo de eventos, buenos y malos. Por ejemplo, lo que cuesta al erario la captura de un capo y sus traslados con ostentación de fuerza pública. Más comúnmente se aborda el tema con ocasión de festivales, conciertos, desfiles, congresos nacionales y extranjeros, etc.
Para el ciudadano común ese tipo de informaciones pueden generarle optimismo, pero también incerteza ¿dónde veremos esos diez mil millones de pesos? ¿Compensará con lo que se ha gastado en embellecer la ciudad y mejorar algunas de sus vialidades, como la carretera al aeropuerto?
Otra pregunta al respecto podría ser ¿quiénes son los que en efecto y en efectivo, se beneficiarán de esa buena suma? Ya sabemos que la FIFA hace décadas que dejó de dedicarse solamente a la noble tarea de promover el futbol del más alto rango, para incluir negocios colosales cuyas ganancias tal vez se repartan también entre los gobiernos que aceptan ser sede de sus eventos, cosa que se ignora, pero cabría pensar que sí, a no ser que les estemos prestando Guadalajara de a gratis, incluyendo los gastos adicionales y las muchas molestias que para hacer este amistoso préstamo sufre la ciudadanía.
Por los datos que se han publicado, solamente en el rubro hotelero, es claro que las ganancias serán notables, si como nos dicen los precios por habitación por noche han llegado hasta los treinta mil pesos, aún si luego han debido algo bajarse, aquí la pregunta sería ¿y a las recamareras, al personal de aseo, de cocina, restaurante, mantenimiento, recepción, también les subirán su sueldo en proporción a los precios que están cobrando?
Otra cuestión, ¿quiénes están realmente bajo la generosa cascada de la derrama económica mencionada? ¿Las fuerzas de seguridad, los agentes de vialidad, los trabajadores de parques y jardines, los recolectores de basura, los guardianes del alumbrado público, los servicios de emergencias sanitarias? ¿O para ellos la verdadera derrama será solamente la multiplicación de sus tareas?
Sabemos por testimonios directos que los trabajadores de los ayuntamientos implicados han invertido largas jornadas en asuntos de capacitación, de respuesta pronta, de prevención de riesgos, de logística, etc., y que desde luego sus jornadas se han vuelto intensas, cabe pensar que todos ellos serán adecuadamente compensados, a no ser que el beneficio recaiga solamente sobre quien tenga abierto su tinaco debajo de la feliz derrama.
Si en algún momento se ha hecho mención de los incontables males, reales o imaginarios, con que no sabemos quién tiene atemorizada a la humanidad, hoy estamos en posición de añadir otros: la FIFA y sus exigencias draconianas para los incautos gobiernos que han caído en sus redes con el señuelo de que ser sede es algo de lo más importante y trascendente que puede haber, definitivamente un anzuelo que ya no todos tragan, incluso podemos imaginar el tema como una nueva promesa de campaña de futuros contendientes: “en caso de ser favorecido con el voto popular, me comprometo a no volver a prestar la ciudad ni a la FIFA ni a nadie por el estilo”.
¿Qué nos queda? Seamos positivos, y al margen de la impresionante derrama económica, disfrutemos los partidos, el pan y el circo tienen sus ventajas, distraen, entretienen, apasionan, generan festejos masivos, la gente grita, brinca, se estremece, se distiende, y hasta llora, cuando el equipo al que le va gana, y vamos que sus jugadores sí que ganan lo que la mayoría de sus aficionados no verá en años.