¿Se le puede ganar a Morena en el 2027?
Conforme se acerca el inicio del proceso electoral 2027, la pregunta que flota en el ambiente político es si se puede derrotar a Morena en las elecciones estatales y en la de diputados federales. Si atendemos a las encuestas que se publican en los medios de comunicación, unas más confiables que otras, la respuesta es no. Si vemos los procesos estatales y el desgaste del Gobierno federal, la respuesta es sí, pero hoy por hoy no hay quien.
La Presidenta “más querida de la historia”, como le llaman los propagandistas del régimen morenista, comienza a desgastarse. El factor más crítico es sin duda el económico, pero lo que genera más escozor es el caso Rocha Moya. No es gratuito que la misma presidencia de la república, que había planteado llamar a ratificación de mandato (aunque la figura legal es revocación, cuando se hace desde el poder y para mantener el poder, es ratificación) decidió finalmente no meterse a la boleta en el 2027. Sin duda el caso del gobernador Jara, de Oaxaca, derrotado en el referéndum revocatorio, fue un llamado de atención. Aunque sería difícil que la Presidenta perdiera el referéndum, le habrían dado a la oposición una causa para hacer campaña en medio de un ambiente económico poco favorable y con el desgaste que ha significado la campaña de “narcogobierno” que, a quererlo o no, ha logrado penetrar en la opinión pública.
En los estados donde habrá elecciones los datos son igualmente contradictorios. La marca Morena está muy por encima de los otros partidos, pero al poner candidatos, invariablemente baja la intención de voto del partido oficial. Si a eso sumamos los conflictos internos el escenario se ensombrece aún más.
En Baja California, con un pleito a muerte entre el ex gobernador Jaime Bonilla y la gobernadora actual Marina del Pilar Ávila, metida en un berenjenal de acusaciones, se antoja imposible una victoria de Morena; sin embargo, no hay un solo candidato de oposición que sea siquiera identificable. En Sinaloa, a pesar del escándalo de Rocha Moya y coacusados y dos años de violencia ininterrumpida, Morena se mantiene con altísima intención de voto. Lo mismo sucede en Oaxaca, Guerrero, Colima, Nayarit y Michoacán, donde la oposición simplemente no existe.
Los casos más interesantes parecen ser Sonora, donde el gobernador Alfonso Durazo de Morena es el principal impulsor de la candidatura del emecista Luis Donaldo Colosio Riojas, lo cual por supuesto no le gusta nada a la Presidenta. En San Luis Potosí, el gobernador del Verde, Ricardo Gallardo, se reveló contra la Presidenta y quiere imponer a su mujer como sucesora por lo que la alianza ya está rota. En Chihuahua el conflicto interno entre Adán Augusto y la presidenta podría salvar al PAN de una derrota cantada y, finalmente, Nuevo León, donde, si Samuel García logra imponer a Mariana su esposa como candidata, se avizora una. elección sumamente competida y tripartita.
La elección intermedia no será, pues, un día de campo para Morena. Hoy por hoy su gran fortaleza no son sus resultados, sino la falta de una oposición que capitalice sus pifias.