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¿Por qué la oposición no es opción?

En la encuesta de Buendía y Márquez publicada el lunes pasado en “El Universal”, Morena parece ir en caballo de hacienda rumbo a refrendar la mayoría en la Cámara de Diputados y, si los consejeros del INE vuelven a interpretar la ley como lo hicieron en 2024 (no hay una razón para esperar otra cosa) seguramente alcanzarán la mayoría calificada. Falta mucho y las cosas pueden cambiar porque las campañas aún no comienzan (algunos morenistas están descaradamente en campaña, pero, otra vez, los consejeros del INE solo ven lo que se les ordena ver). Hay un dato dentro de la misma encuesta que es sumamente revelador de por qué, a pesar de escándalos y descalabros en el Gobierno morenista, la oposición no crece.

Cito el texto de Jorge Buendía: “El electorado se encuentra dividido en torno al rumbo del país: 41% considera que México va por buen o muy buen camino y 43% piensa que va por mal o muy mal rumbo. Sin embargo, hasta ahora el descontento no se ha coordinado alrededor de una alternativa opositora. Entre quienes consideran que el país va mal, el PAN obtiene 27% de la preferencia efectiva; PRI y Movimiento Ciudadano tienen 19% cada uno, mientras Morena conserva 22%.” Esto es, una cuarta parte de quienes consideran que el país va por mal camino, que representa más o menos diez por ciento de los electores, dice que el país va mal con Morena, pero jamás daría su voto a los partidos de oposición, PAN, PRI y MC. La lógica sería algo así como “vamos mal pero antes estábamos peor”.

El desprestigio del PAN y el PRI no parece tener remedio, al menos en el corto plazo. Para el PAN el balance de opinión (la diferencia entre quienes tienen una buena o una mala percepción del partido) es de menos 27 puntos; la del PRI es de menos 39. Cuando lo que se juega es la credibilidad y la confianza de los ciudadanos, resulta muy difícil salir a competir con esos números, y la alianza es como un equipo donde se junta el cojo con el manco.

Estos negativos responden en gran medida a los malos Gobiernos de panistas y priistas, pero sobre todo a la estrategia de comunicación, primero de López Obrador y ahora de Claudia Sheinbaum, de machacar cada mañana que los culpables de todo lo malo que sucede en este país es el PRIAN. Dicho de otra manera: el problema de la oposición no es convencer a los ciudadanos de que vamos mal, de eso se han encargado principalmente los morenistas y sus desplantes de prepotencia, sino de que ellos son una opción para este país. No sé si a estas alturas del partido eso sea posible, lo cierto es que solo hablando mal de Morena la oposición no va a llegar muy lejos.

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