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Guadalajara, la tres veces mundialista

Por tercera vez en la historia el balón mundialista rodará en Guadalajara, algo que solo pueden presumir la Ciudad de México y la capital jalisciense, pues Monterrey no fue sede en el Mundial del 70. Tres mundiales absolutamente distintos, pero con algo en común: una ciudad más que dispuesta al jolgorio y a festejar el futbol. 

El de 1970 fue un mundial pequeño, solo 16 equipos, y de casa. En el Estadio Jalisco, recién ampliado, estaban los tapatíos, las familias que habían comprado sus boletos en taquilla y sus respectivos cojines para aguantar la dura banca de concreto, celebrando al Brasil de Pelé, Tostao y Rivelino como si fueran las Chivas, el Atlas o el Oro. La fiesta era un desfile del Centro a la Minerva por Juárez y Vallarta que entonces era de doble sentido. Inglaterra, el equipo defensor de la Copa, se hospedó en lo que era el Hilton, en la esquina de Niños Héroes y 16 de septiembre, lo que en ese momento era la nueva zona financiera de la ciudad, y Brasil en los Suites Caribe, en las inmediaciones de Plaza del Sol, el otro gran ícono del desarrollo de la ciudad en aquellos años.

En 1986 otra vez Brasil y otra vez la fiesta. En esa ocasión fue López Mateos la sede del festejo, desde la Minerva hasta Plaza del Sol, entre otras cosas porque Brasil se hospedó en el mismo hotel, y porque la Minerva se había convertido en el nuevo ombligo de la ciudad. Aunque hubo más extranjeros, principalmente brasileños y españoles, los boletos los vendió la Federación Mexicana de Futbol a través de un banco. Fue la primera España competitiva y aguerrida, con Butragueño, Goicoetxea y Míchel. No era el Brasil de Pelé, pero sí el de Zico, Sócrates y Falcao. La verde-amarela no llegó muy lejos, la Francia de Platini, Giresse y Tigana los derrotó en penales en su casa, el Estadio Jalisco.

Hoy arranca un mundial distinto, del que somos sede compartida con Estados Unidos y Canadá. Será un mundial gigante, el primero con 48 equipos participando, y serán pocos los tapatíos que estarán en la tribuna del maravilloso Estadio de las Chivas, pues los boletos se vendieron globalmente y a precios exorbitantes. La fiesta no será espontánea ni a baldazos de agua en la Minerva sino organizada por la propia FIFA, el gobierno del estado y los ayuntamientos. Solo dos equipos harán sede en la ciudad, Corea del Sur, frente a la Expo, un ícono urbano que en los mundiales anteriores no existía, y Colombia, en la nueva zona financiera en la prolongación Américas, antes carretera vieja a Zapopan.

Guadalajara, la tres veces mundialista, es la misma y otra. Es cierto que la ciudad de 2026 es más grande y caótica, y también más sofisticada y cosmopolita. Que ruede el balón y la fiesta.

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