Ideas

Estudiar a las derechas

En una de esas ocurrencias, cada día más comunes en este Gobierno, esta semana se presentó en la Mañanera una idea genial: investigar desde el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México las razones del ascenso de la derecha en América Latina y, lo más curioso, difundir el riesgo que significa la derecha para la civilización.

Estudiar el crecimiento de las derechas, y por lo tanto la derrota de las izquierdas, es importantísimo, no solo para el instituto inventado en el sexenio pasado, sino para todas las universidades e institutos de investigación en ciencia política del país. Tenemos que entender qué está pasando en los pendulazos políticos y, sobre todo, cuáles son las amenazas que ello podría tener para la democracia.

Entender el crecimiento de la derecha pasa por pensar críticamente los fracasos de los Gobiernos de izquierda. Si lo que van a hacer desde este extraño ente es solamente victimizar a los gobiernos derrotados, explicar cómo Trump ha intervenido en las elecciones y culpar al sionismo internacional, ahórrense la lana; lo que están buscando la Presidenta y su equipo es curarse en salud, encontrar desde ahora los factores externos de un posible descalabro electoral. Es cierto que Trump no tiene empacho en manifestar quiénes son sus favoritos, la derrota de Iván Cepeda en Colombia no se explica sin las torpezas y arrebatos políticos de Gustavo Petro, y el triunfo de Keiko Fujimori, en Perú, no se entiende sin la polarización provocada desde los Gobiernos de izquierda y derecha en la última década.

Partir de la aseveración de que la derecha es una amenaza para la civilización plantea de inicio un sesgo poco científico, aunque ya sabemos que eso no le importa ni a la Presidenta científica. Por supuesto que los Gobiernos de extrema derecha han sido, a lo largo de la historia, una de las expresiones más terribles de la barbarie humana: el nazismo alemán, el fascismo italiano, las dictaduras de Chile y Argentina, por citar solo algunas, fueron una amenaza a la civilización, como lo es ahora el gobierno de Netanyahu. Pero las dictaduras de izquierda nunca se quedaron atrás. Las atrocidades de Stalin y sucesores en la Unión Soviética; la barbarie de las dictaduras de Pol Pot en Camboya o Ceausescu en Rumania, sin dejar de lado, por supuesto, al régimen maoísta en China, el castrista en Cuba y el dúo Ortega-Murillo en Nicaragua han sido y son una amenaza para la civilización y las libertades.

La verdadera amenaza para la civilización no es pues la derecha o la izquierda, sino el autoritarismo y la falta de democracia. En una democracia funcional las visiones de derecha e izquierda equilibran los derechos individuales y los sociales; lo colectivo y lo personal; la necesaria fortaleza del Estado y las libertades económicas indispensables para el desarrollo de una economía.

Es cierto que las derechas (porque efectivamente son tan diversas y contradictorias como las mismas izquierdas) han sido muy poco estudiadas en México y en la mayoría de los casos no se ha hecho para entenderlas, sino para denostarlas.

Hay poco que esperar de lo que se haga desde el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, lo cual no quita un ápice a la relevancia del tema.

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