Ideas

Deuda, el boomerang que nunca falla

Nomás no me salen las cuentas. Y es normal, no soy economista, solo un observador que hace sumas y restas, y preguntas necias.

El monto de deuda adicional autorizada para el presupuesto 2027 asciende a 1.7 billones de pesos, o lo que es lo mismo, 16 centavos de cada peso gastado se van a financiar con deuda. El problema no son los programas sociales, según argumentan algunos “libertarios”, como se hacen llamar pomposamente los radicales admiradores de Milei y compañía.

Los programas sociales representan un billón de pesos que llegan a 43 millones de mexicanos y 41 por ciento de los hogares. El promedio de ingreso de los hogares mexicanos, según el Inegi, es de 26 mil pesos, de los cuales 9 mil provienen de programas sociales. La deuda que va a adquirir el gobierno para el próximo año representa 13 mil pesos por hogar. “No lo van a pagar los ciudadanos, mucho menos las personas con menos recursos”, argumentarán de inmediato los defensores de la política fiscal. Y tienen razón, no va a pasar un cobrador de Elektra casa por casa, pero a la larga quienes pagan en una crisis económica son siempre los hogares con menores ingresos.

El problema no son los programas sociales. Lo que resulta inconcebible es que las inversiones que deberían generar riqueza para el país, las llamadas obras emblemáticas de la 4T, vayan a requerir un cuarto de billón de pesos, mismos que en su mayoría van a pasar por las manos de las Fuerzas Armadas que, como todos sabemos, lo suyo, lo suyo es la administración de empresas. No quiero ser ave de mal agüero, pero el antecedente inmediato de este gasto caprichoso y sin proyectos fueron las obras faraónicas de Echeverría y López Portillo, y ya sabemos cómo acabó la historia.

Más trabajo cuesta entender un déficit de ese tamaño cuando lo comparamos con lo que le cuesta al erario el huachicol fiscal, un delito que existía previamente, como muchas otras formas de evasión, pero que ha tenido su auge en la 4T. De acuerdo con cálculos de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), la evasión del huachicol fiscal representa 600 mil millones de pesos al año, una tercera parte del déficit que cubriremos con deuda. Dicho de otra manera: a cada mexicano los huachicoleros nos están robando 4,615 pesos al año, así como nos roban los factureros y todos los evasores fiscales.

La combinación de deuda, inversiones no productivas y bajo crecimiento nos llevará inexorablemente a una crisis de finanzas públicas y, por tanto, a una crisis económica. Es un boomerang que nunca falla.

No se puede cambiar la estructura del gasto sin cambiar la estructura de ingresos. Dicho de otra manera, un cambio de modelo económico y social como el que pretende el gobierno de Claudia Sheinbaum (aceptando que eso es lo que realmente quiere) no se puede hacer sin una profunda reforma fiscal. Los famosos ahorros y el combate a la corrupción de López Obrador fueron solo propaganda política, por no decir una payasada.

El boomerang parece haber llegado a su punto más alto y viene de regreso.

Temas

Sigue navegando