Desempolva propuesta
Pablo Lemus volvió a sacar el altavoz para recordar una propuesta que, dice, lleva un año y medio empolvándose en los escritorios federales.
El gobernador insiste en reforzar la seguridad en las centrales camioneras para evitar el reclutamiento forzado de menores de edad, pero en la Federación parecen aplicar la vieja estrategia de “si no lo escucho, no existe”.
Mientras las iniciativas hacen turismo legislativo entre oficinas y cajones, los riesgos siguen viajando con boleto sencillo. Por eso Lemus reclama que ni el Congreso federal ni la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes aceleran el paso.
Tal vez esperan que los delincuentes llenen un formulario antes de subir al autobús. Pero lo cierto es que, cuando la burocracia se mueve a velocidad de tortuga, los criminales suelen viajar en primera clase.
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Por cierto, nos cuentan que Pablo Lemus tendrá hoy audiencia con la Presidenta Claudia Sheinbaum en el AIFA. Ojalá lleve una libreta grande, porque la lista de pendientes parece carta de restaurante.
En primer lugar, los mil 500 millones de pesos que la Federación aún debe para ampliar la Carretera a Chapala. Después vienen recursos para el segundo acueducto Chapala-Guadalajara, el saneamiento del río Santiago, la planta de energía de ciclo combinado y, por supuesto, la seguridad.
La pregunta es si saldrá con respuestas o, una vez más, con la clásica promesa de que “se revisará el tema”. Porque de buenas intenciones ya hay sobreoferta, mientras las obras siguen esperando presupuesto.
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Dicen que Roberto Alarcón ya encontró la fórmula para mejorar la percepción de seguridad: que no ocurra otro “febrero negro”, poner más patrullas en la calle y dejar que las estadísticas hagan su magia.
Según el coordinador de Seguridad de Jalisco, el Mundial 2026 también puso su granito de arena. Al parecer, nada transmite más tranquilidad que imaginar a un turista tomándose una selfie en el Centro Histórico.
Los números del Inegi mejoraron y en Palacio de Gobierno casi sacan el confeti.
El problema sigue en Puerto Vallarta y Tlaquepaque, donde empeoró la percepción de inseguridad.