¿Cuál es el proyecto, Presidenta?
Después de dos manifestaciones que sacudieron a la ciudad y abrieron una crisis política que tomó por sorpresa al gobierno de Pablo Lemus, además de evidenciar las deficiencias operativas de la Secretaría de Seguridad estatal para atender la complejidad de este tipo de eventos, ya es tiempo de pasar a la siguiente etapa y preguntarle a Claudia Sheinbaum Pardo: ¿Cuál es el proyecto, Presidenta?
La semana pasada, en dos ocasiones al menos, la mandataria hizo declaraciones desde su mañanera que cambiaron el sentido de lo que había anunciado el gobernador. El 15 de octubre, en lo que parecía un cierre definitivo de la controversia, anunció que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) trabajaba en el análisis de al menos dos proyectos para resolver el abasto de agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y anunció que esperaba “esta misma semana” dar a conocer la conclusión.
La semana terminó y no hubo ningún anuncio. Y urge.
En la mesa de negociación de la que debió ser responsable el director de la Conagua, Efraín Morales (dicho sea de paso, uno de los personajes políticos más cercanos y de mayor confianza en la operación política de Sheinbaum Pardo), también participaron por parte del gobierno estatal el secretario de Infraestructura y Obra Pública, David Zamora, además del titular de Gestión Integral del Agua en Jalisco, Ernesto Marroquín.
Naturalmente, ellos no pueden ser voceros de lo acordado, si es que ya se definió, sino apenas enviados y asesores después del mismo gobernador Pablo Lemus.
Surgen varias dudas.
Si desde septiembre la Conagua ya había aprobado la proyección de obras propuestas por el gobierno de Jalisco, es decir, el nuevo acueducto de Chapala a Guadalajara y la ampliación de la Planta Potabilizadora 1 de Miravalle, y además la Presidenta había aceptado en cadena nacional que se ocuparían de las obras complementarias de la Presa El Zapotillo, aunque le dio un “raspón” a Enrique Alfaro, el exgobernador que no hizo las obras que había acordado con el expresidente López Obrador, ¿qué es lo que cambió? ¿Será un proyecto mejorado o sólo uno que dirija el gobierno federal?
La Presidenta ha rechazado abiertamente que se pueda privatizar el agua, igual que ha criticado, aunque es facultad estatal, que haya un endeudamiento para obras que se cargue a los ciudadanos del Estado.
Tanto el gobernador Lemus Navarro como sus funcionarios estatales, entre éstos el secretario de la Hacienda, Luis García Sotelo, han subrayado que se propuso el modelo CMRO (Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación) que se aplica desde el sexenio anterior en la administración de Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, la Presidenta lo rechazó argumentando, en una de esas declaraciones rápidas, que el modelo aplica para la construcción y mantenimiento de carreteras, pero no para la construcción de infraestructura hídrica.
Se ha sumado una larga colección de críticas, obstáculos e imposibilidades, pero, en cambio, no hay ninguna certeza.
Y lo más misterioso es el modelo económico; si no se admite el modelo CMRO, ni tampoco la figura de Acuerdo Público Privado y mucho menos la deuda pública, ¿entonces cómo?
La solución a la crisis del agua se ha convertido en un acertijo político, por eso urge: ¿qué proyecto, Presidenta?