Creer, crear y crecer: la respuesta empresarial ante un nuevo orden mundial
Quiero empezar este primer artículo agradeciendo la oportunidad de abrir este espacio en el que mantendremos una conversación quincenal sobre los retos y oportunidades a los que se enfrenta la región iberoamericana.
El tablero geopolítico no para de moverse. Estamos viviendo un momento histórico en el que las tensiones se multiplican y los equilibrios se rompen. Una reconfiguración del orden mundial constante en el que hay que preguntarse: ¿quién va a dar un paso al frente para construir el futuro de nuestra región?
Como presidenta del Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI), mi apuesta, sin duda, es por los empresarios iberoamericanos. Lejos de los tópicos, la empresa no es solo un agente económico. Es un motor de estabilidad, innovación y progreso social. Allí donde hay inversión responsable, hay empleo, cohesión y oportunidades. Y precisamente por eso, en momentos de duda colectiva, el liderazgo empresarial adquiere un valor aún mayor. No hay mayor gesto de confianza que invertir en un país o región.
Creer, crear y crecer no son solo tres palabras inspiradoras, son tres acciones imprescindibles para afrontar el presente y construir el mañana. Y, por eso, también son el lema del CEAPI. Creemos en el potencial de Iberoamérica, en su talento y en su capacidad de competir en un mundo global; creamos empresas sólidas, innovadoras y comprometidas con su entorno, y crecemos, no solo en términos económicos, sino también en impacto social, sostenibilidad y bienestar compartido.
Ya somos más de 360 empresarios de ambos lados del Atlántico que compartimos una convicción:
Iberoamérica es más fuerte cuando trabaja de la mano y por una misma causa. Esa es la razón de ser de CEAPI, unir Iberoamérica a través de sus empresarios, generando una transformación constructiva en la sociedad. No se trata únicamente de hacer negocios, sino de transformar realidades.
Para avanzar en ese camino, para convertirnos en una región de referencia y una potencia mundial, el compromiso empresarial debe estar en varias líneas de trabajo que hoy son más necesarias que nunca. En primer lugar, promoviendo un diálogo constructivo con gobiernos y organismos multilaterales. A ello se suma la responsabilidad de potenciar el impacto social de las empresas en la comunidad, integrando criterios de sostenibilidad, inclusión y buen gobierno en la toma de decisiones.
También, prestar atención al modelo empresarial de la región; eso exige anticiparse a los desafíos de la empresa familiar, columna vertebral de nuestras economías, y la preparación de las nuevas generaciones, llamadas a liderar en un entorno radicalmente distinto al actual. El futuro también exige avanzar con determinación en la igualdad de oportunidades, incentivando el liderazgo de las mujeres en la empresa y en la sociedad.
Identificar oportunidades, generar alianzas y acelerar el avance económico y social de la región no es una opción, es una obligación compartida. Cada día somos más los empresarios de Iberoamérica que creemos en esta visión y trabajamos para hacerla realidad. Una red diversa, comprometida y consciente de que el liderazgo empresarial no se mide solo en resultados, sino en la huella positiva que deja en la sociedad.
En los próximos meses, esta conversación se intensificará en nuestro IX Congreso Iberoamericano, que tendrá lugar en Ciudad de México, un lugar simbólico que identifica la fuerza de Iberoamérica, en el que debatiremos sobre el papel que debemos asumir en un mundo en transformación. Y en el que queremos estar en el centro de la solución abriendo espacios de confianza, diálogo y colaboración.
Porque creer en Iberoamérica es el primer paso. Crear valor compartido, el segundo. Y crecer juntos, nuestra razón de ser.