Claroscuros del 2° año de la Presidenta Sheinbaum
En un contexto de duras presiones políticas, tanto internas como externas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rindió ayer en Palacio Nacional su 2° Informe de Gobierno como presidenta de México y, como todos los informes de estado de resultados, destacó los aspectos positivos que, según ella, deja su gestión, pero evadió otros temas centrales para la sociedad mexicana. El más claro ejemplo de esto es la omisión de la grave crisis por desaparición de personas que existe en México. En su informe de unas doce cuartillas y de 7,210 palabras no mencionó en una sola ocasión esta crisis que afecta directamente a 132,585 familias.
La presidenta Sheinbaum llega a su segundo informe en un contexto político de duras presiones políticas, menos por parte de la oposición, cuyas críticas no parecen mermar la popularidad de la mandataria, que roza el 72 por ciento en todo el país. En el contexto interno parecen pesar más los conflictos internos en Morena por tensiones entre sus liderazgos y por versiones no confirmadas de una supuesta ruptura con Andrés Manuel López Obrador. Ayer, en su discurso, Sheinbaum se encargó de enfatizar “que no hay división ni rompimiento” dentro de Morena.
Pero lo cierto es que, a pesar de la popularidad que parece mantener la presidenta, la imagen del actual partido gobernante se ha deteriorado, entre otras cosas, por los casos de corrupción de algunos cuadros de este partido (por ejemplo, los inexplicables viajes privados de la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama); las inevitables conexiones de algunos cuadros con el crimen organizado (como los políticos de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya).
Otros aspectos del deterioro de Morena se deben a las contradicciones que conlleva ser un partido gobernante y llevar a cabo políticas contrarias a lo que se prometió, por ejemplo, regresar el ejército a los cuarteles, no aumentar la deuda pública y pacificar al país.
A pesar del tono triunfalista del 2° informe de la presidenta, en el país se observa la precariedad de las finanzas públicas, presionadas tanto por el peso de los programas sociales (un billón de pesos al año), el mantenimiento de los megaproyectos de López Obrador (Tren Maya, Dos Bocas, AIFA y corredor interoceánico) y el pago de intereses de la deuda pública del país, que ya supera los 20 billones de pesos.
Entre los aspectos positivos de este segundo año de la presidenta Sheinbaum, se puede destacar continuidad de la política social con programas sociales que llegan a casi 43 millones de personas, es decir, a uno de cada tres mexicanos; la política laboral con un aumento sostenido del salario mínimo, que pasó de 2,800 pesos en 2018 a 9,582 pesos en 2026, un aumento de 154 por ciento. Esto explica en buena medida la reducción de la pobreza en los gobiernos de la Cuarta Transformación.
Uno de los datos que más ha presumido la presidenta Sheinbaum es la reducción de 51 por ciento de homicidios dolosos en lo que va de su gobierno. Pero, en contraste, no reconoció la crisis humanitaria por desaparición de personas, así como el grave problema del reclutamiento forzado de jóvenes. Y, a pesar de que habló de inversión millonaria para pueblos indígenas, existe de parte de la 4T un trato paternalista y colonialista a los pueblos indígenas que han expresado su inconformidad con la Ley de Derechos Indígenas y Afromexicanos. En un comunicado reciente, el Congreso Nacional Indígena señaló: “Esta ley la rechazamos porque da continuidad al proyecto neoliberal de despojar y privatizar las tierras y territorios de los pueblos indígenas del país, desde la reforma al artículo 27 constitucional en 1992”.
Y, a pesar de que evidentemente no lo iba a reconocer en su informe de gobierno, se debe cuestionar que Morena acepte en sus filas a cuadros que no son compatibles con los postulados de un partido de izquierda o progresista. Y cuestionar el hecho de no sancionar dentro del partido o desde el gobierno a políticos vinculados a actos de corrupción o claramente ligados al crimen organizado.
Además, la presidenta llega a su segundo año de gobierno aferrándose a la política económica que perpetúa la dependencia a Estados Unidos, al empeñarse en renegociar el tratado de libre comercio en lugar de diversificar nuestras relaciones comerciales y fortalecer una política económica nacional y soberana, promoviendo el cooperativismo y la producción y consumo de lo local.
Finalmente, Sheinbaum tuvo que lidiar con Donald Trump, que desempolvó la Doctrina Monroe en su segundo mandato y está dispuesto a intervenir y disciplinar a toda América Latina para los intereses de Estados Unidos, incluido el saqueo de sus recursos, como acaba de hacer al arrebatar el petróleo de Venezuela. Estos son los claroscuros del segundo informe de la presidenta Sheinbaum.