El pacto de Adán Augusto: la cárcel o tu voto
En este momento tu hijo viene volando rumbo a México. Tenemos una orden de aprehensión en su contra por desvíos que significan muchos millones de pesos. El operativo está listo para detenerlo tan pronto aterrice en el Aeropuerto de la Ciudad de México y conducirlo al reclusorio. Pero hay otra alternativa: si tú aceptas que voten del lado de Morena, lo van a sacar por una escalera diferente tan pronto desembarque del avión y ahí lo va a estar esperando mi camioneta para traerlo a mi oficina, donde lo vamos a recibir tú y yo.
Ese fue el contenido de la comunicación de Adán Augusto López a Miguel Ángel Yunes Linares en la víspera de la aprobación de la reforma judicial hace dos años. Así me lo han revelado fuentes con acceso al contenido de la comunicación que selló uno de los golpes autoritarios más profundos en la historia reciente de México.
Miguel Ángel Yunes Linares, el papá, aceptó el trato. Cuando Miguel Ángel Yunes Márquez, el hijo, en ese momento senador del PAN, aterrizó en la capital del país, el protocolo anunciado se siguió al pie de la letra. Las dos partes cumplieron el trato sin contratiempos y bajo un vendaval de escándalos y acusaciones que, tratándose de dos viejos lobos de la política que han sido acusados de toda suerte de delitos, aguantaron sin despeinarse. Adán Augusto desapareció la orden de aprehensión contra Yunes hijo y Morena tuvo el voto que le faltaba para aprobar la reforma al Poder Judicial.
Mafia pura.
Este pacto tuvo el visto bueno de quien en ese momento era presidente en funciones, Andrés Manuel López Obrador, y de quien estaba a unos días de tomar posesión, Claudia Sheinbaum.
Cuando entraron al salón de plenos del Senado, hombro con hombro, Adán Augusto y los Yunes (papá e hijo), caminando ufanos, presumiendo su nueva alianza, quedó claro que algo así había sucedido, pero algunos detalles se están revelando por primera vez en esta columna. No solo implicaba la aprobación de la controversial reforma -considerada internacionalmente un profundo error-, sino que implicaba un cambio de discurso hacia la familia Yunes, a cuyos integrantes los obradoristas y el propio AMLO habían lanzado acusaciones de narcotráfico, corrupción y hasta pederastia. Para López Obrador y Sheinbaum, la alianza con los Yunes fue una derrota moral. Para Adán Augusto, la recuperación de su papel central como el operador de la mafia (lo había medio perdido tras su fallido intento de ser el candidato presidencial morenista). Para los Yunes fue protección y estigma: la traición se la siguen recordando adonde van (la semana pasada en un aeropuerto, por ejemplo).
SACIAMORBOS
El caso está enfocado contra el esposo. Porque era esposo cuando cometió todos los delitos de los que lo acusan y lo del divorcio fue un ardid político para intentar salvar cara. El expediente es enorme y todo está listo para una ráfaga de congelamientos, alertas y boletinadas. El esposo, con decenas de personas físicas y morales. Una red de lavado gigantesca al servicio del crimen organizado. Lo interesante será ver si dejan fuera a la esposa de toda esta trama. Constituiría un robusto mensaje de paz entre gobiernos.